Editorial – abril 2016

11 abril, 2016

Marzo y los idus, el mes inicial en el antiguo calendario romano, el momento de cese de los senadores, de los cambios o las continuidades.

En este mes nos hemos despertado en Aragón con un déficit público del 2,13%, lejos del mantra del 0,7% diseñado por el gobierno central. PP y PSOE reparten disculpas y acusaciones mientras la nebulosa de los recortes amenaza de forma rampante. La troika decidirá a su gusto, y de los brotes verdes no quedará ni la borraja.

Lejos de aquí, se producía la histórica visita de Barack Obama a Cuba, una estupenda cortina de humo en medio de la nefasta gestión que está haciendo la Unión Europea con los refugiados en Grecia.

Medio siglo desde la famosa crisis de los misiles, el deshielo se produce ahora, justo cuando Obama entra en la recta final de su mandato presidencial, ¿cerrará ese horror que representa Guantánamo? ¿es un movimiento diplomático para posicionar su influencia ante el final del castrismo? ¿o el socialismo cubano lo impedirá?

En el Estado español todo sigue en funciones tras la fallida investidura de Pedro Sánchez. La aritmética es tozuda y los movimientos han de leerse en función de una nueva campaña electoral.

Las encuestas indican unos resultados similares, con lo que el PP no moverá ficha. PSOE, C’s y Podemos juegan una eterna partida de guiñote, como ese ciclista que pretende ganar el sprint con un plato pequeño.

La dialéctica centro-periferia sigue pesando más que la de izquierda-derecha o arriba-abajo. Que se lo digan al señor Bono y sus amenazas: “la izquierda que es secesionista, no es izquierda”.

Y terminamos por Aragón, como es natural, ya que en el mes de marzo (un sábado 19 en Uesca), se establecieron las bases de un nuevo partido soberanista, Aragón Sí Puede Uesca-Entabán, quien ha lanzado un órdago al resto de formaciones de izquierdas y aragonesistas (CHA, Puyalón de Cuchas y Estau Aragonés) para reconstruir la Unión de la Izquierda Aragonesa.

En principio, una grata noticia aunque dada la premura de todo esto habrá que valorar como se cocina el experimento, si a fuego lento, con un mero fin electoral, para conservar privilegios institucionales de algunos, o realmente para tejer un proyecto alternativo que signifique la ruptura definitiva de la hegemonía. Los idus siempre traen buenas noticias.

Y para finalizar, felicitar a Arrebato por su premio en los XVII Premios de la musica aragonesa. Muchos años más de compromiso y musica en ese rincón del barrio de la Madalena donde todo es posible.