Editorial – Marzo 2016

6 marzo, 2016

En Aragón, la DGPL ha intentado arbitrar un proceso de unificación de la grafia para el aragonés, dos organizaciones (Consello d’a Fabla Aragonesa (CFA) y Sociedat Lingüística Aragonesa (SLA) se han unido a la iniciativa y una, Estudio de Filología Aragonesa-Academia de l’Aragonés (EFA), se ha negado. Esperamos que la iniciativa llegue a buen puerto y se consiga una norma gráfica unificada para el aragonés apoyada por toda la comunidad aragonesohablante y todas las asociaciones.

En el estado se ha dado una situación inédita con una tercera ronda de reuniones para formar gobierno que tendrá lugar este mes y un gobierno en funciones que se alarga demasiado, si no hay acuerdo para mayo, tendremos otras elecciones el 26 de junio.

Marzo ha comenzado con la salida de la cárcel de Arnaldo Otegi, con una atención inusitada por quienes se niegan a admitir que ha estado preso 6 años por un delito inexistente, “refundar Batasuna”. Recordar que Rafa Díez sigue preso por el mismo delito todavía.

En lo cultural y cercano, el 19 de marzo abrirá sus puertas la Harinera de San José en Zaragoza tras meses de intenso trabajo por parte de sus integrantes, los vecinos de San José y el ayuntamiento. Esperemos que la Harinera sea un centro cultural autogestionado de primer orden al igual que hay otros en otras partes del estado.

En el ámbito internacional, la olvidada guerra en Yemen y el asesinato en Honduras de la activista Berta Cáceres, son dos hechos que no ocuparán las páginas ni los noticiarios pero son tan importantes como la crisis de refugiados o la detención de Lula en Brasil, pero no por ello deben ser olvidados.

Igualmente, tampoco se debe olvidar la impunidad de los asesinatos del 3 de marzo de 1976 de cinco obreros en una iglesia de Vitoria-Gasteiz. Que por contra a lo que muchos piensan la orden fue de Suárez y no de Fraga, en aquellos momentos de viaje oficial en Alemania.