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El alma en tránsito de Battiato y otros fantasmas

Autor: Lorient Jiménez – @desiertodesara

Este texto fue escrito el pasado mes de mayo. No lo he publicado hasta ahora, en parte, porque no fue escrito con la mente puesta solo en sus lectores, sino también en quienes nunca podrían leerlo. Ha hibernado, además, para saber si el pasado es algo digno de ser revisitado. Dejo la respuesta abierta a vuestra lectura.

Murió Franco Battiatto. Pero tal vez, solo tal vez, eso no sea lo importante, porque si la voz del padrone estaba en lo cierto, a estas horas estará reencarnado, y como todo el mundo sabe las penas con transmigración son menos. Lo que de verdad importa, ay, está menos claro. ¿Por qué Battiato es ahora importante para mí, cuando nunca antes lo había sido más allá de un cierto respeto? ¿Por qué su muerte -en absoluto inesperada- me deja con una incomodidad y un desasosiego cuyo origen llevo una semana intentando ubicar? ¿Por qué a su imagen le suceden siempre en mi cabeza las de “otros”?

Empecemos por el principio: Battiato es un recuerdo de mi infancia, y ahí podría haberse quedado, como una Marta Sánchez cualquiera. Años después, hacia el 2000, se coló de nuevo en mi vida a través de Stefano, quien me descubriría parte de su riqueza y su complejidad. En realidad, mis recuerdos no abarcan mucho más, por eso me ha sorprendido que lo que viene a rondarme de continuo durante esta semana es aquel Strani Giorni, (“días extraños, vivimos días extraños”). Nunca una canción supo mezclar mejor el deseo de paz, las reverberaciones de la reencarnación -que ya se le apuntaban a Battiato- y la necesidad de hacer balance, esto es, de ajustar cuentas con una humanidad cruel.

Conocí esa canción bajo la forma de dueto con Carmen Consoli (ver aquí el maravilloso video original), y en este punto he podido empezar a entender porqué de entre todo lo poco que conozco del Maestro me ronda esta canción y no otra.

Carmen Consoli. Catanesa como Battiato, tiene un don muy concreto: la habilidad de hablar con el pasado, ya sea vivo o muerto, y de seguir los hilos que conectan una generación con las que les antecedieron. Puede gustarte más o menos su música, pero escuchando Bianco e nero o Quattordici luglio vas a entender la vida de su madre mejor que la de la tuya, o incluso, lograrás entender a tu madre mucho mejor. En cierta manera actúa como una médium. Como un puente.

2011

Por si no os habíais dado cuenta, esta es una historia generacional. Si nos ponemos quisquillosos, son las preguntas que me gustaría hacerle a mi padre sobre momentos de su vida paralelos, creo, a los que me toca vivir hoy. Este año hará diez años que ya no está, y si su opinión cuenta para algo, después de la muerte no hay nada, y en el caso de que hubiera algo parecido a un alma imperecedera, él se negaría a que viniera a visitarme y a aconsejarme, aunque solo fuera para no darle la razón a ningún cura.

Así que heme aquí, escribiendo. Creo que esto le gustaría más que ningún médium o sacerdote. Porque mi padre ya no me habla. La última vez que conversé con él -con su fantasma, claro- fue un día de mucha fiebre al poco tiempo de que naciera Bruno. Me dijo que estuviera tranquilo, que todo iba a ir bien. Que podía confiar en que yo sería un buen padre, y que no tuviera miedo, y todas esas caricias espectrales que susurran los fantasmas cuando nos quieren bien.

Eso fue todo. A medida que habían pasado los años sus visitas se habían ido espaciando hasta detenerse después de aquella. Y a mí no me ha quedado más remedio que buscar su consejo y algún tipo de analogía/consuelo en otros sitios. En Battiato, por ejemplo, aunque mi padre y él solo se parecen en que están muertos, y en que supieron mantener abierto un diálogo entre su generación y las que les siguieron. Pero hay otras vidas. Esto es importante: hay muchas vidas, pero muy pocos momentos que anuden todos los hilos en una experiencia común y compartida. Y sin embargo, hay cauces, y caminos, redes, por las que muchos deambulamos y transitamos y que dotan a esas muchas vidas de colores y tonos y experiencias y sabores similares, como las primeras veces que ibas a casas de amigos o primos a comer, y todo te recordaba a tu casa, pero era ligeramente diferente y eso era la mismo tiempo excitante e incómodo.

Circa 1980

El final de los 70 vino a ser eso: un sendero muy concurrido en el que se fueron agostando esperanzas, pero también se calmaron furores. Significó, para la generación de mi padre y mi madre, el momento de cambiar y también el de asumir (más) responsabilidades; el periodo en el que cambió la marea y no todos supieron o pudieron mantenerse firmes. El tiempo de los Los Hombres G, Margaret Thatcher, El Equipo A, Los GAL, Ronald Reagan, Morrissey y Felipe González surfeando sobre las promesas del futuro de nuestros padres, esto es, de nuestro presente. Porque creímos que fue en 2008 cuando se decretó que viviríamos peor que nuestros padres, pero con toda probabilidad eso ocurrió la mañana del 20 de enero de 1981.

“Los bárbaros a las puertas”, fotografía, 1981

Yo nací en 1979; en 1985 nacería mi hermano (mi padre, entonces, con 38 años). En 2021 nació Nicolás, yo, con 41. Después de todos estos años, no tengo la más mínima idea de que pensaba, de cómo se sentía mi padre acerca de todo esto, sobre el vértigo de la paternidad, sobre el comienzo del fin de la Transición. Etc. Después de todos estos años, apenas sé cómo florecieron y se gastaron sus esperanzas. Qué hostias, ni siquiera creo estar seguro de cuáles son las mías.

Es curioso que pueda conocer los sueños de un extraño mejor que los de mi padre, pero así es. Por ejemplo, a mi padre nunca le cayó demasiado bien Peter Gabriel, ni tampoco se puede decir que le interesara demasiado. Tal vez habría cambiado de opinión de saber que, igual que cuando grabó Biko en oposición al apartheid sudafricano en 1980, desde hace muchos años se mantiene como un firme opositor al apartheid israelí contra los palestinos. Recordemos, porque es relevante, que a partir de 1980 fue difícil para mucha gente permanecer en el lado correcto de muchos conflictos.

Peter Gabriel había dejado Genesis en 1977 para arrancar su carrera en solitario. Al contrario de lo que suele ser habitual en el mundo del rock, no fue una ruptura traumática, y Gabriel incluso terminó la gira que el grupo tenía programada. Con los años, explicitó a fondo los motivos para tomar aquella decisión, como las ganas de arrancar un proyecto en solitario, la necesidad de bajar el ritmo respecto a lo que suponía una vida en carretera con uno de los supergrupos de los setenta y, sobre todo, la voluntad de implicarse en la crianza de su hija recién nacida. Pero sea como fuere, antes de contarlo en entrevistas, Gabriel ya había escrito Solsbury Hill, y pocas veces se ha escrito una canción en la que se plasme con más vitalidad la victoria del cambio artístico, personal y de época sobre sus enemigos y obstáculos. El vértigo, la adrenalina, la duda, la voluntad.

Por lo que sea, todo esto de dedicarse a la paternidad, protegerse de la avalancha del éxito y demás no funcionó muy bien, y Gabriel acabó divorciado y alejado de su primera hija, Melanie, quien había sido al fin y al cabo uno de los detonantes de sus decisiones, en especial de su ruptura con Genesis. Creo que por eso la primera canción de su disco de 1992, Us, es “Come talk to me”, una especie de súplica / conjuro en el que pide a su hija que hable de nuevo con él, que se liberen de la tristeza que les sobrevuela. “No vine a robar, todo esto es tan irreal”, y en estos versos se encierra la incredulidad ante el propio devenir de los acontecimientos, a cómo hemos llegado a esto.

Así, el primer disco de Gabriel en solitario en 1977 se abría con Solsbury Hill -era la segunda canción, pero tenía voluntad de apertura, en tanto que Moribund the Burgermeister, grande como es, se antoja como una rareza y más como primera pista del LP-, anunciando una nueva vida, un nuevo proyecto, compromiso, esperanza. Por su parte, Us sería, quince años después, el último disco de esta etapa de Gabriel, abierto como digo por Come talk to me, por un monumento al distanciamiento, a la soledad y al sentimiento de fracaso emocional. No solo eso: después quedaría un artista exhausto, que tardaría diez años en sacar su siguiente álbum, y solo dos más después de 2002. Eso sí, la gira de 1993-94 nos dejaba ese montaje entre hortera y maravilloso (y como siempre con Gabriel, muy teatral) con el que se abría el show, precisamente con Come talk to me.

La vida y la trayectoria definen una época, en cierta manera. O cierto tipo de personas de cierta época. Por escapar de la aliteración: los ochenta fueron una época confusa y decepcionante, de repliegue en muchos aspectos, para la generación nacida en los años 40; fue, también, el momento del despliegue de sus proyectos de madurez, y para muchos esto agotó su mojo, su elan y su maná, dejando un reguero de divorcios, discos fallidos y causas literalmente perdidas.

1994 (ida)

Debía de estar coleando la gira de Peter Gabriel de la que hablábamos cuando pasaron tres cosas. La primera, Kurt Cobain se suicidó. La segunda, Tony Blair era elegido líder del laborismo británico, y sería elegido primer ministro del Reino Unido tres años más tarde. La tercera, mi padre y yo fuimos juntos a comprar la edición del 20º aniversario del The dark side of the moon de Pink Floyd que había salido el año anterior. Eran los noventa, y si en el resto del mundo occidental esto significaba respirar aliviados porque partidos socialdemócratas volvían al poder para hacer las mismas políticas que habían hecho Reagan, Thatcher, Kohl y cía., en el Estado español era lo mismo, pero al revés y con similares políticas. Eran los noventa y para la gente de la generación de mi padre eso también quería decir que podían empezar a hablar el mismo lenguaje que sus hijos, tras una década enseñándonos a hablar.

Solo gente viviendo el momento

En casa, eso suponía que yo podía acceder a decenas de discos y singles tanto de mi padre como de mi madre; ambos solían coincidir en la música aragonesa y los cantautores, y alejarse en las arenas del rock. De hecho, fue de la mano de mi padre que yo primero y mi hermano más tarde descubriríamos grupos como Iron Maiden y Soziedad Alkoholika, amén de Gwendal e Ixo Rai. Por esto dije más arriba que mi padre tuvo, entre otras, la virtud de mantener un diálogo intergeneracional.

Pero lo de The dark side of the moon fue distinto, porque no iba de descubrir algo juntos, sino de que él me dejaba acceder a una parte de su pasado, distinta de otras más públicas, conocidas o accesibles. Más íntima. Serena. Intensa, también.

Fue también una ventanita a lo que puede que fueran sus primeros fallos de memoria. O no, quién sabe. Ahora entiendo que con cuarentaypico es fácil que los recuerdos te hagan un raro y estés convencido de que Wish you were here (canción) estaba en el Dark Side. Por lo que sea, mi padre no conservaba discos de Pink Floyd y no había wikipedia, amigos. Recuerdo su cara de ligera decepción tras escuchar el disco. “Estaba en el de la vaca, pues”. Que tampoco, porque el de la vaca era el Atom heart mother, y ahí no estaba el Wish you were here, que era un disco en sí mismo. Ahora mi padre está muerto y me resulta imposible escuchar esa canción, porque fue la que toco Juanma en su funeral. Mierda, casi tampoco puedo entrar en el patio de casa, donde la tocó. Y tampoco puedo porque sé que la grabé en una casette, pero no sé si la conservo, y, además, tampoco tengo donde reproducirla; sin embargo, tampoco querría aunque me hiciera con una pletina, por, ya sabéis, todo lo anterior.

Pero buena parte de todo esto entonces no lo sabía, y no podía saberlo, y realmente me habría dado igual, porque la caja del 20º aniversario era preciosa y yo solamente podía pensar en que le había hecho una raya al CD y pegaba un salto en Money. Mi padre nunca me lo echó en cara. Y me hablaba de Gilmour, y de Waters. Ves, por Waters, al contrario que por Gabriel, tenía respeto. Le adjudicaba -con razón- la autoría de The Wall, que era lo que estaba haciendo mientras Gabriel lanzaba su carrera en solitario y yo nacía, más o menos.

De Roger Waters nunca supe gran cosa; ahora, con el tiempo, me pregunto si el hecho de que aceptara su expulsión de Pink Floyd en 1984 fue una decisión más artística o personal; es decir, si fue como en el caso de Gabriel un cambio de rumbo, una búsqueda de nuevas esperanzas u horizontes cuando parecía que se difuminaba el futuro y que el pasado había perdido impulso. Al igual que Gabriel, Waters plegó velas musicales durante años en 1992, atrapado en una crisis creativa y víctima de su criatura, en su caso más The Wall que los propios Pink Floyd. También como Gabriel, a pesar de todo ha querido y sabido mantener un compromiso, quiera decir esto lo que quiera decir.

Roger Waters y el compromiso

1994 (vuelta)

En 1994 yo sabía poco de la muerte. Mi abuela Adelina no fallecería hasta dos años después, y el resto de personas cercanas que han muerto lo hicieron mucho más tarde, por suerte para ellas y aunque fuera igualmente demasiado pronto. Por eso, lo de Kurt Cobain, me pilló con un poco de fenómeno fan, pero sobre todo con curiosidad por ese tránsito del que conocía tan poco, y sobre todo, me interesó el duelo, algo de lo que lo ignoraba todo. Un poco por eso fue por lo que me terminaría pillando dos discos bastante dispares entre sí pero sobre los que acechaba la sombra del “Club de los 27” y del suicidio de Cobain. Uno, The Cult de The Cult, pues la historia ha terminado por ponerlo en el mismo lugar que lo puse yo al poco, en el fondo de una estantería, si bien diré que no era tan, tan malo como se le llego a criticar, solo era… forzado.

Sleeps with angels es harina de otro costal. Es, de hecho, el costal entero. Hay que entender que, con catorce años, de Neil Young no conocía nada, solo ese Keep on rockin’ in the free world cuyo video me martilleó bastante, por esa estética vagabunda y desaliñada, y, sobre todo, la versión que había tocado de All along the Watchtower en 1993, en el concierto de homenaje a los 30 años de carrera de Bob Dylan.

Por favor, verse el video en el enlace anterior, con el contexto de un chaval de 13 años que ve un concierto de homenaje a Dylan en la MTV o la emisión en abierto de l0s 40 de Canal+, en plan “qué bonito, que folky, que rock más accesible” y se encuentra con este señor haciendo estas cosas. Por eso, cuando leí -en la Popu, dónde si no, que la había descubierto mientras me recuperaba de la artroscopia de rodilla- que Neil Young sacaba un disco centrado en la muerte de Cobain, pues ni me lo planteé: ahorré, o supliqué, o yo que sé qué, y me lo compré -ese y el The Downward Spiral de NIN-. Se decía que la nota de suicidio del cantante de Nirvana incluía referencias a Young, y que el disco nacía de ese diálogo con la muerte de otro músico, como habían surgido muchas canciones y discos suyos antes.

Escuchar con esa edad un disco así -maduro, oscuro, triste y, sobre todo, con una mirada larga, casi histórica sobre la música y la propia sociedad norteamericana- te cambia la perspectiva. Otra cosa que aprendí de mi padre es a traducir compulsivamente las letras de los discos en inglés que llegaban a mis manos. Me resultaba fascinante la facilidad con la que Young pasaba de pistas duras y oscuras -como Piece of crap o la dedicada a Cobain y que daba título al disco, Sleeps with angels– a Change your mind, una canción larga y envolvente, en la que la luz emerge entre una densa línea de bajo, casi como gotas, o susurros en una duermevela. Pero tal vez lo que más me llamó la atención del disco es cómo, conociendo la parte más dura de Young (el single Piece of Crap, el All along de Dylan o el Keep on rockin’), era capaz de absolutas maravillas suaves, íntimas, (agri)dulces y recurriendo a instrumentaciones como el jodido clavicordio. En serio, ¿quién usa el clavicordio en un disco de rock?

Sleeps fue el disco central de un total de siete álbumes de estudio y dos directos (el eléctrico y saturado Arc y el Unplugged para MTV) lanzados entre 1989 (Freedom) y 1996 (Broken arrow), que convirtieron a Young en el referente de toda la generación indie y grunge, incluyendo una colaboración y gira con Sonic Youth por California en 1991 y Mirrorball, disco con Pearl Jam en 1995.

Con estos nueve discos -el grueso de su producción noventera- Young había dado carpetazo a su etapa experimental, que coincidía más o menos con su turbulento fichaje por Geffen Records en 1982 -tras un parón de giras de cuatro años- hasta su vuelta a Reprise en 1988. De nuevo y al igual que en el caso de Gabriel, Battiato o Waters, 1980 se había erigido en divisoria para Young, e intuyo que para toda una generación; se dan, como es lógico, diferencias: acostumbrado a grabar y girar con Crazy Horse, Young era y es, no obstante, un solista. En su caso, el reto del cambio tuvo que ver con otros factores. Primero y fundamental, artístico:

The 80s were really good. The 80s were like, artistically, very strong for me, because I knew no boundaries and was experimenting with everything that I could come across, sometimes with great success, sometimes with terrible results, but nonetheless I was able to do this, and I was able to realize that I wasn’t in a box, and I wanted to establish that.

Segundo, y más fundamental todavía, Young se topó en 1980 con la parálisis cerebral de su hijo Ben, que le impedía funciones básicas como el habla. Re·ac·tor (1981) y especialmente Trans (1982, el primer disco en Geffen) están grabados haciendo un uso intensivo de los sintetizadores y el vocoder (sintetizador de voz), mediante los cuales intentaba establecer una comunicación con su hijo. Me gusta creer que parte de la habilidad de Young para experimentar y romper barreras generacionales tiene que ver con esta fase de experimentación tan condicionada por la enfermedad. O no, vete a saber, a lo mejor es mera necesidad de recomponer por otros medios el vínculo que ha tenido dificultades para desarrollar con su hijo.

Puede que la canción que mejor define esta época y estos dos discos en concreto sea Transformer Man. Siempre me ha parecido fascinante el contraste entre la versión original y la que toca en 1993 en el acústico de la MTV. Según tengo entendido, ésta es la primera vez que la interpreta sin distorsión y con las letras perfectamente audibles. Nunca te quejes (no va por nadie, Peter Gabriel) de las dificultades para comunicarte con tus hijos sin antes escuchar esta canción y entender su contexto.

En fin. Neil Young siempre ha sido mi preferido. Lo he considerado, además, una elección y un descubrimiento muy íntimos en los que no han participado ni mis padres ni mis amigos. Casi ni la MTV, que me llegó durante unos años por azares de la parabólica de la comunidad. Después ha sido un músico del que he disfrutado mucho en común; es verdad que cuando pienso en él comparado con el resto de los que hemos estado hablando, no me cabe duda de que mi padre, por ejemplo, lo conocía y lo respetaba. Pero siempre me quedó la sensación de que para él, o para mi madre y otra gente de su generación o de su círculo, la música de Estados Unidos siempre sonó más lejana que la británica o la francesa, y que la querencia por modas o géneros como el grunge, el rap o el noise tenía algo de último episodio de la hegemonía cultural yanki, por muchas pajas mentales que yo me hiciera sobre lo libre de mi gusto.

Sea como fuere, Neil Young ahí sigue. Tiene 75 años y sigue tocando y sacando discos a un nivel altísimo. Me atrevería decir que algunas de sus mejores obras han llegado después del 2000, cuando otros ya han echado la persiana y apenas giran de cuando en cuando para mantener su nivel de vida. Greendale (2003) o Le Noise (2010) aguantan perfectamente la comparación con sus clásicos de los setenta. Ni que decir tiene que, además, su compromiso social y político tampoco ha decaído durante todo este tiempo.

La conclusión, supongo, tiene que ver con que es posible mantener el sueño vivo. La divisoria de los 80 fue más productiva para todo el mundo de lo que muchas veces pensamos, pero algunos fueron capaces de ir más allá y mantener la llama durante décadas, y también que somos capaces de compartir sueños, lenguajes, músicas, imaginarios y posibilidades, y trascender las barreras generacionales, algo que me empieza a parecer una de nuestras grandes losas.

2021

Bien. Ha sido todo un viaje. No sé por qué lo he hecho, y no sé por qué me habéis seguido, lo cual suele ser un motivo perfecto para cualquier viaje. No he conseguido encontrar el alma de Battiato, que sigue vagando en busca del cuerpo adecuado para encarnarse. Sigo sin poder hablar con mi padre, sigo sin conocer cuál fue el futuro suyo que no llegó a ver, es decir, mi presente; y eso me enfanga y me traba, y me cuesta, me cuesta tanto pensar en mi futuro, o sea, en lo que será el presente algún día de Nico y de Bruno.

Mientras iba escribiendo esto ha habido un jaleillo con una escritora supuestamente joven que, a pesar de reclamarse supuestamente de la izquierda gusta de usar insultos de la nueva derecha alternativa, metáforas y lecturas del viejo falangismo y anhelos de la familia protegida por el ángel del hogar y mantenida por el varón proveedor, repoblando España y haciendo innecesaria (¿e indeseable?) la inmigración.

Lo jodido no es su predicamento, ni la lluvia fina, que cala y que empapa y prepara el terreno para que otros con menos escrúpulos y más crueldad y cinismo siembren y recojan. No. Lo jodido es que hay un rincón de todos nosotros, de todas nosotras, padres, madres, (abuelos, abuelas, gente que cuida mirando al futuro, en general) en que admitimos que tiene razón. O de modo más preciso: en ese rincón habita el miedo, el miedo más intenso, el que hace posible que tenga razón, y que la tenga cualquier discurso que nos dé la seguridad necesaria para nuestros vástagos.

Aun así: nunca nadie con ningún discurso que garantice seguridad para nosotros, para nosotras y nuestras hijas e hijos estará diciendo la verdad. Siempre vamos a vivir con miedo, con punzadas de dolor que, puntual o continuamente, nos ponen en tensión y nos avisan de cualquier perturbación en la fuerza, nos alertan de cualquier amenaza, real o imaginada. Nadie tuvo esa seguridad en el pasado y nadie la tendrá en el futuro. La generación que no murió, emigró, y la que no, se inmoló. Y todos los padres lloraron, y todos las madres intentaron proteger, y todos ellos estuvieron ahí para sus hijos cuando volvieron alegres o derrotados, vivos o muertos, o cuando no volvieron y nunca más se supo de ellos en este mundo. Y se volvieron a levantar.

Lanzamos a nuestras hijas e hijos hacia el futuro, con la esperanza de morir antes que ellos, sin saber si estarán bien, y no hay incertidumbre comparable. Pues el individuo, y el colectivo sincrónico tienen un amplio abanico de decisiones sencillas: la rendición, el suicidio, la adaptación, la resistencia… para ellos no hay esa incertidumbre, solo incapacidad para someterse o cobardía para liberarse.

¿Qué tiene que ver todo esto con Battiato, con Gabriel, con el resto, con mi padre? No lo sé. Tal vez que lo intentaron, y que desde lugares muy distintos nos siguen diciendo que no nos rindamos, que día tras día, año tras año, caminando por las mismas calles, colinas y campos, siempre habrá alguien, un ángel, que nos diga que nos espera un mañana, incluso una vida mejor. Y nos avisan, nos previenen: que lo que cambian no son ni las calles ni los campos, ni la vida mejor, sino el ángel y quien le escucha. Que no hay más que un escenario y la historia es una continua sucesión de ángeles y fantasmas susurrándonos anhelos. Que cuando llegue nuestro momento, nos convertiremos en aquellos ángeles y en estos fantasmas y bisbisearemos. No hay nostalgia posible, solo decir mejores y más hermosas palabras y rumores que aquellos que recibimos.

Ahora bien, si esos susurros estarán cargados de esperanza y horizontes, de posibilidades y promesas, o de miedo y rencor y de precauciones que se tornan muros, esa es posiblemente nuestra única elección y la única batalla que podemos dar. Y en todos los días extraños que nos están tocando vivir habitan ecos de murmullos y melodías de tiempos pretéritos, que debemos recoger y cuidar como pájaros de alas quebradas. Y alzar una voz potente, y despedirnos, porque nunca está lejos el día en que salgamos de escena. (Lorient exeunt).

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Presentación en Uesca de “Identidad e historia”

El viernes 28 de febrero, a partir de las 20:00 horas, en la Librería Anónima, de Uesca (Huesca), se realizará la presentación del libro Identidad e Historia. Aragón como construcción nacional, a cargo del autor Daniel Lerín Cristóbal.

El libro, que se publicó en junio de 2019, llega a la ciudad de Huesca, una localidad con especiales vínculos para el autor del ensayo, ya que es el sitio donde ha estado viviendo la mayor parte de su vida.

Esta obra es un ensayo, trabajado por el autor durante casi dos décadas. Un repaso provocador y alternativo, un retrato fresco, que invita a pensar y repensar sobre muchas de las claves y los debates que se dan actualmente en Aragón. Antropología, historia, cultura, sociología, economía o política, se dan la mano en esta extensa obra escrita con cariño y dedicación, para divulgar y conocer la realidad aragonesa en términos colectivos.

Identidad e historia nos transportará al Aragón medieval, la organización del reino a través de sus fueros, el poder compartido con el monarca, los antagonismos con Cataluña, la vecindad con Occitania. Y por supuesto la llegada de los Trastamara, las reacciones del fuerismo, la lenta desnacionalización aragonesa y la aculturación castellana, hasta llegar a los Decretos de Nueva Planta. Un viaje que explica la creación del Estado-nación español, las provincias, el baturrismo, el surgimiento de los movimientos nacionalistas, el Consejo de Aragón y la represión franquista, hasta llegar a nuestros días.

Y por supuesto, condimentamos el menú con una serie de reflexiones sobre el presente, se analiza el aragonesismo actual, el papel de Aragón como Comunidad Autónoma, los agravios comparativos, el mundo rural, las lenguas, los movimientos en defensa de la tierra, el nacionalismo español, el independentismo aragonés, las relaciones con Cataluña y mucho más.

Daniel Lerín Cristóbal (1978) es escritor, divulgador e investigador, con diversos trabajos centrados en cultura, memoria e identidad en Aragón. Licenciado en Humanidades. Trabaja como profesor de Geografía e Historia en Educación Secundaria.

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Presentación en Teruel de “Identidad e historia”

Tras unos meses de distribución y venta, podemos decir que la primera edición del ensayo “Identidad e historia. Aragón como construcción nacional”, está agotada.

Por eso, hemos realizado una segunda edición, con la que ampliaremos puntos de venta y completaremos presentaciones en distintas localidades.

Y seguimos con las presentaciones. El viernes 29 de noviembre, el autor (Daniel Lerín), presentará este libro en Teruel, en el CSA A Ixena, a partir de las 19 horas. 

¿De qué va este ensayo?

De la misma forma, podéis adquirirlo a través de nuestro contacto (subarbre@gmail.com), o en las siguientes librerías (Anónima, en Uesca; La Pantera Rossa, en Zaragoza). El precio es de 15 euros más gastos de envío (3 euros).

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Presentación del ensayo “Identidad e Historia. Aragón como construcción nacional”

El jueves 27 de junio, a partir de las 19:30 horas, en el Centro de Historias de Zaragoza, se realizará la presentación del libro Identidad e Historia. Aragón como construcción nacional, a cargo del autor Daniel Lerín Cristóbal.

Esta obra es publicada por Subarbre, una red alternativa de investigación, creación y análisis sobre Aragón desde una perspectiva antagonista, que fue creada en 2014.

El libro es un ensayo, trabajado por el autor durante casi dos décadas. Un repaso provocador y alternativo, un retrato fresco, que invita a pensar y repensar sobre muchas de las claves y los debates que se dan actualmente en Aragón. Antropología, historia, cultura, sociología, economía o política, se dan la mano en esta extensa obra escrita con cariño y dedicación, para divulgar y conocer.

Identidad e historia nos transportará al Aragón medieval, la organización del reino a través de sus fueros, el poder compartido con el monarca, los antagonismos con, la vecindad con Occitania. Y por supuesto la llegada de los Trastamara, las reacciones del fuerismo, la lenta desnacionalización aragonesa y la aculturación castellana, hasta llegar a los Decretos de Nueva Planta. Un viaje que explica la creación del Estado-nación español, las provincias, el baturrismo, el surgimiento de los movimientos nacionalistas, el Consejo de Aragón y la represión franquista, hasta llegar a nuestros días.

Y por supuesto, condimentamos el menú con una serie de reflexiones sobre el presente, se analiza el aragonesismo actual, el papel de Aragón como Comunidad Autónoma, los agravios comparativos, el mundo rural, las lenguas, los movimientos en defensa de la tierra, el nacionalismo español, el independentismo aragonés, las relaciones con Cataluña y mucho más.

En palabras del autor, se “trata de una obra que no dejará a nadie indiferente. Una forma alternativa de interpretar la historia de Aragón y la generación de identidad a nivel colectivo”. El libro presenta un prólogo de Juan Carllos Bueno Chueca, escritor y colaborador de Subarbre.

Daniel Lerín Cristóbal (1978) es escritor, divulgador e investigador, con diversos trabajos centrados en cultura, memoria e identidad en Aragón. Licenciado en Humanidades. Trabaja como profesor de Geografía e Historia en Educación Secundaria.

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Presentamos el libro Identidad e historia. Aragón como construcción nacional

En estos tiempos díficiles y cambiantes, desde la la red Subarbre os presentamos una obra que no dejará a nadie indiferente. ¿Qué historia de Aragón te han contado? ¿Existe otra forma de ver el pasado, con sus luces y sombras? ¿Cómo nos identificamos a nivel colectivo?

Daniel Lerín nos aporta su ensayo Identidad e historia. Aragón como construcción nacional. Un repaso provocador y alternativo, un retrato fresco, que invita a pensar y repensar sobre muchas de las claves y los debates que se dan actualmente en este pequeño país. Antropología, historia, cultura, sociología, economía, se dan la mano en esta extensa obra escrita con cariño y dedicación, para divulgar y conocer.

Páginas que nos transportarán al Aragón medieval, la organización del país a través de sus fueros, el poder compartido con el monarca, los antagonismos, la vecindad con Occitania. Y por supuesto la llegada de los Trastamara, las reacciones del fuerismo, la lenta desnacionalización aragonesa y la aculturación castellana, hasta llegar a los Decretos de Nueva Planta. Un viaje que explica la creación del Estado-nación español, las provincias, el baturrismo, el surgimiento de los movimientos nacionalistas, el Consejo de Aragón y la represión franquista, hasta llegar a nuestros días.

Y por supuesto, condimentamos el menú con una serie de reflexiones sobre el presente, se analiza el aragonesismo actual, el papel de Aragón como Comunidad Autónoma, los agravios comparativos, el mundo rural, las lenguas, el nacionalismo español, el independentismo aragonés, las relaciones con Cataluña y mucho más.

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Recomendaciones para un 23 de abril


Voy a recomendaros algunos libros de diversos géneros para el día de San Jorge por si os apetece leer cosas nuevas y variadas. He elegido varios libros que he leído y he devorado por su calidad y fácil lectura.

Ensayo

La biblioteca en llamas

Ensayo sobre las bibliotecas y las quemas de libros, en especial la Biblioteca Central de Los Angeles y su incendio de 1986, acaecido a la vez que el accidente de la central nuclear de Chérnobil en Ucrania. En ella, su autora Susan Orlean, escritora de The New Yorker, trata con maestría de escritora de novela negra la quema de la biblioteca, a su principal sospechoso, Harry Peak y todo el mundo escondido de una biblioteca gigante como es la Biblioteca Central de Los Angeles que no es poco.

El director

Defino el libro como ensayo porque es más un ensayo sobre la clase dirigente, periodística y política de este estado que nos ha tocado vivir que una memorias sobre el año en la dirección de El Mundo de su director, David Jiménez. En él, su autor un reportero reconvertido de repente en director del segundo periódico en ventas en España, nos cuenta todas las vicisitudes que tuvo que pasar durante el año que estuvo en el cargo y todas las cloacas del poder y la relación entre prensa, poder y la élite.

Cómic

As choyas d’a Castafiore

La publicación en aragonés de Tintín es un acontecimiento de primer nivel para una lengua en peligro de desaparición. Aunque el título podía estar mejor traducido y en una traducción menos vulgar, la publicación en sí en una edición equivalente a las de las demás lenguas del mundo y a un precio ajustado para un cómic de calidad semejante es ya de por sí un acontecimiento para una lengua que de por sí no tiene muchas alegrías. Esperamos que se siga la colección y podamos disfrutar de más títulos y leer más aventuras del reportero más famoso del cómic.

Novela

Se busca persona feliz que quiera morir

Novela cibercostumbrista del escritor Mariano Gistaín que supone su vuelta a la novela en solitario. Nos presenta una novela corta pero no por ello menos poliédrica y divertida como nos tiene acostumbrados. Recuerda a otras novelas suyas, en ella Mariano muestra su genio escritor con una novela sobre la criogenización y la transmutación de la mente a lo digital y una mayoría de personajes femeninos. Una novela para pasar un buen rato mientras se lee y entrar en el universo cibercostumbrista de sus personajes: Claudia, Rossi, Luciano Gracia, los pobrones, la Hermandad…

No quiero acabar el artículo sin recordar la muerte de Monkey Punch, Kazuhiko Kato, genial autor del manga Lupin III, y internacionalmente recordado por su adaptación al anime de gran éxito. Cuya obra está reeditando Panini en 7 tomos.

La biblioteca en llamas. Susan Ordeal. Editorial Temas de Hoy. 20€
El director. David Jiménez. Libros del KO. 18,90€
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Autor: Samuel Gimeno

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Análisis

Sobre fatos y cheposos: ¿qué hay de nuevo, viejo?

Daniel Lerín Cristóbal / @Danilerin

El humorista catalán Berto actuó en Uesca en noviembre del 2008 en el recién estrenado Palacio de Congresos, durante un momento de su actuación se arrancó con un “¡vaya puta mierda, la Expo de Zaragoza”, añadiendo como justificación que se lo habían sugerido, ya que si quería ganarse al público oscense lo mejor era meterse con los de Zaragoza (“La rivalidad entre cheposos y fatos”, El Periódico de Aragón, 18/11/08). Las risas, los aplausos y las rivalidades graciosas nos traen a colación un interesante tema de debate para los naturales (y visitantes) de ambos municipios aragoneses.

Resulta complicado discernir como esos setenta y dos kilómetros que separan las ciudades de Uesca y Zaragoza han generado una rivalidad de carácter histórico, social e identitario. En este breve artículo trataremos de pautar este tribalismo a la aragonesa, entre sus dos ciudades más grandes. Advertiremos que este tema de las rivalidades entre ciudades no es algo exclusivo de Aragón, ya que en toda la geografía peninsular encontramos ejemplos más que elocuentes: Uviéu y Xixón, Murcia y Cartagena, A Coruña y Vigo, Bilbao y Donostia, Jerez de la Frontera y Cádiz…, y por supuesto en el ámbito europeo (Liverpool y Manchester, Milán y Turín, París y Marsella, o Atenas y Salónica) y global (Toronto y Montreal, Sao Paulo y Rio de Janeiro, o Los Angeles y San Francisco). Por ilustrar un poco.

La ciudad grande y su casuística, su particular modo de ser/estar respecto al espacio que la rodea, que en el caso aragonés ha generado relaciones de sometimiento administrativo, alejando muchas veces la realidad de Zaragoza y la del resto de Aragón. Uesca es la segunda ciudad en tamaño, pero la diferencia poblacional ha generado ese pasotismo -o indiferencia- hacia lo más pequeño desde la gran ciudad. Esta realidad se complementa con el sociocentrismo (o nosocentrismo), término acuñado por Julio Caro Baroja, que expresa un sentimiento de que lo nuestro es mil veces mejor que lo de al lado. Da igual el tamaño o el elemento que defina a ese sitio. Cada cual ve lo suyo como lo mejor.

Datos, historia e historias

                                                                                   Goya era un visionario de los localismos

Podemos empezar valorando las disfunciones sociodemográficas que se han ido desarrollando entre las dos ciudades. La mayoría de las divergencias (diferencias) de tipo sociodemográfico se dieron desde finales del siglo XIX. En este momento, se produce el despegue masivo de la capital de Aragón con respecto al resto de ciudades (municipios) más poblados. A mitad de los setenta se publicó un libro muy curioso titulado Zaragoza contra Aragón, donde se exponía una teoría del desarrollo que proclamaba el despoblamiento aragonés en favor de Zaragoza, la cual “succiona” a todo el territorio hasta convertirse en un gigantesco monstruo. Y ya en una segunda fase, la capital desarrollaría el espacio succionado (Gaviria y Grillo, Zaragoza contra Aragón, 1974, p. 301). En este artículo no toca hablar de ordenación territorial o desvertebración, pero ya constatamos como esa tesis no se ha cumplido.

En 2017, Uesca tenía censados 52.223 habitantes, aproximadamente un 300% más de población que en el año 1900 (13.600 entonces). El sector servicios es el pilar de la economía oscense, generando más de la mitad de su Producto Interior Bruto. La renta bruta per cápita asciende a 18.576 euros (2014), con una participación estimada sobre la renta disponible en Aragón del 4,80%. Las cifras de paro señalan un 10% global y un 21% juvenil.

 En Zaragoza vive más de la mitad de la población aragonesa (661.108 habitantes). La renta bruta per cápita asciende a 17.153 euros (algo lejos de la oscense), pero en total representa el 56% de la renta aragonesa. El paro marca un 11,7% y el juvenil asciende a un 18%. En esta exposición somera no se observan grandes diferencias, salvo la relativa al volumen poblacional.

Siempre se ha hablado de inversiones, del agravio comparativo, entre la capital aragonesa y el resto del territorio. En 2011, Zaragoza recibía del ejecutivo autonómico 10,87 euros por habitante (“Zaragoza es la ciudad que menos dinero recibe de su comunidad”, El Periódico de Aragón, 09/04/11), cantidad muy alejada de los 32,81 euros por persona que recibía Uesca por los servicios que prestaba por esas fechas. El caso es que la capital aragonesa está infradotada financieramente y este es un debate eterno, dada la compleja estructura demográfica y municipal de Aragón, pero que demuestra como algunas percepciones desde el resto de municipios no se justifican. Zaragoza tiene unas 45.000 personas que por motivos de trabajo o de estudios residen en ella sin estar empadronadas. El racionalizar la rivalidad en función de estos parámetros es un terreno, sin duda, pantanoso.

La ciudad de Zaragoza ha crecido con respecto a Aragón de forma monstruosa y desproporcionada en los últimos tiempos. Esta macrocefalia es propia de zonas subdesarrolladas, donde la metrópolis se beneficia de circuitos económicos exteriores, que dejan al margen al resto del territorio. A finales del siglo XV, la población de Zaragoza representaba el 7,7% de la población aragonesa, siendo cuatro veces mayor que la de Calatayub, por entonces la segunda ciudad del viejo reino. En la segunda mitad del XIX, con una industrialización incipiente, se produce el despegue zaragozano (10,8% de la población aragonesa en 1900), que para 1950 su volumen demográfico era doce veces mayor que el de Uesca. El Polo de Desarrollo Industrial abre la macrocefalia de forma definitiva, con lo que en la década de los ochenta la población de Zaragoza representa el 50% de la aragonesa. De esta forma Uesca y el resto de municipios se van empequeñeciendo respecto al gigante zaragozano, en lo demográfico, en lo económico, en rentas, ahorro privado e inversiones estatales. Y todo esto también tiene consecuencias en lo sociológico, en la construcción colectiva del espacio identitario.

También tenemos algunas pinceladas en cuestiones histórico-institucionales. Aquí entrarían aspectos relacionados con agravios históricos que poco tienen que ver con lo expuesto hasta el momento. Desde el siglo XII, la ciudad de Zaragoza disfrutaba del Privilegio de los Veinte, el cual autorizaba a sus pobladores a ejercer la justicia privada, destruyendo casas y posesiones tanto dentro como fuera de su ámbito de poder. Esto generó muchos desagravios durante toda la época feudal, era una concesión de Alfonso I, y pudo ser la base de esa rivalidad más objetiva respecto a Uesca. En todo caso, lo dejamos como reflexión. El conflicto más importante y que ha ido pululando hasta nuestros días es el tema de los estudios universitarios. No mencionaremos la institución sertoriana de época romana, pero ya desde 1354 Uesca se convierte en ciudad universitaria, a pesar de la oposición de Lérida -ambas entrarán en una guerra de guerrillas en la que no se reconocen títulos ni grados-. A finales del siglo XVI hubo conflictos jurídicos con los municipios de Zaragoza y Uncastillo, ya que estos pretendían tener estudios generales. Zaragoza funda su universidad en 1542 y la decadencia oscense será lenta pero irreversible, hasta el siglo XIX cuando se suprime la universidad oscense en 1845, la cual pasa a convertirse en el Instituto de Bachillerato Ramón y Cajal.

El espíritu universitario oscense se recupera en los años setenta a través del Colegio Universitario, que será la base del Campus actual. En 1988, Uesca luchaba por tener los estudios de INEF -la actual Ciencias de la Salud y del Deporte-. Determinados grupos de presión zaragozanos intentaron bloquear este proyecto, a pesar de que el Gobierno aragonés lo avalaba. La Universidad de Zaragoza remitió un informe a Madrid en el que se señalaban varias ubicaciones del INEF, todas ellas cercanas a la capital aragonesa. La trifulca estaba preparada, con un papel extraño por parte del rector, Vicente Camarena. Al final, INEF se instaló en Uesca. Un año después, el Colegio Universitario de Uesca quedó definitivamente integrado en la Universidad de Zaragoza. Una historia más para alimentar el agravio, en este caso hacia la todopoderosa Zaragoza, la cual engulle como si fuera una ciudad-Estado. El boomerang ya había partido en esta ocasión.

Y llegó el deporte… ¡qué miedo me da!

                                                                                        El derbi, una imagen histórica

El análisis del deporte nos ofrece una visión diferente de esta rivalidad, una interpretación cercana a la Antropología. Ya lo dijo el escritor canadiense Paul Auster: “Europa encontró en el fútbol la manera de odiarse sin destrozarse”, en clara alusión a las rivalidades futboleras (y por extensión deportivas).

El idilio Uesca-Zaragoza ya se fraguó en la década de los ochenta y noventa con una serie histórica de enfrentamientos entre los equipos de baloncesto de ambas ciudades. Desde 1987 hasta 1996, fatos y cheposos compartieron gradas y piques en la máxima categoría del baloncesto. Era la época dorada de este deporte, con la marea blanquiverde oscense y la rojilla de Zaragoza, y jugadores míticos como Brian Jackson, Granger Hall, Kevin McGee o los hermanos Arcega. En lo deportivo, el Club Baloncesto Zaragoza era un club potente, que se codeaba con los mejores del momento, ganando dos Copas del Rey y siendo subcampeón europeo de la Recopa. El Club Baloncesto Peñas ascendió a la Liga ACB en la temporada 1983-84, generando una impresionante pasión por el baloncesto en la ciudad altoaragonesa, la cual disfrutó más de una década de la élite en este deporte. Los derbis entre ambos equipos fueron muy especiales, con ese ambiente tan ensordecedor que se creaba en el oscense Pabellón del Parque. En el balance de partidos, casi siempre ganó el equipo zaragozano, exceptuando dos partidos en los que el derbi cayó del lado oscense. Para el recuerdo, una eliminatoria del play-off por el título en la temporada 1990-91, con un segundo partido apasionante disputado en Uesca, llevándose la contienda el equipo rojillo por un apretado 91-92, tras una prórroga. En 1996 ambos clubes tuvieron un final trágico, el CB Zaragoza desaparecía por problemas económicos y el CB Peñas vendía su plaza de ACB a un equipo de Fuenlabrada.

El balonmano dejó en los últimos años una serie de derbis entre el Balonmano Uesca y el Balonmano Aragón. Desde el 2011 se enfrentaron en una serie de partidos de primer nivel, ya que se disputaban en la máxima categoría estatal (Liga ASOBAL). De entre todos los enfrentamientos destacamos el de la temporada 2012-2013, la victoria de los oscenses en el Príncipe Felipe (24-29, para los curiosos) supuso el sorpasso en la hegemonía del balonmano aragonés. A partir de ese momento, la decadencia del equipo zaragozano ha sido inexorable, sus problemas económicos lo han abocado a la desaparición en mitad de la temporada 2015-2016. Más allá de esto, aquel 20 de octubre de 2012 la afición oscense pudo entonar el “¡Eo, eo, eo, esto es un chorreo!” (Diario del Altoaragón, 21/10/12). Una victoria sonada ante un equipo que había llegado a disputar finales europeas.

En fútbol, esa rivalidad al máximo nivel no se produjo hasta el año 2008. Y eso que ya hubo enfrentamientos anteriores entre el Real Zaragoza y la Sociedad Deportiva Uesca -con otras denominaciones también-. A finales de los cuarenta, se enfrentaron en Tercera División, y en la década de los cincuenta coincidieron una temporada en Segunda. Entre finales de los setenta y mediados de los ochenta, la Copa del Rey trajo dos eliminatorias más. En esos ocho partidos, tres victorias blanquillas, cuatro empates y una victoria azulgrana. Eran otros tiempos, con un Real Zaragoza asentado en Primera División, con sus Copas del Rey, Recopas, presupuestos ostentosos, peñas por todo Aragón y una masa social acorde con la entidad de la ciudad. Y el Uesca, fundado en 1960, con un largo periplo en Segunda B y Tercera División, escasa tradición de peñas deportivas y una realidad socioeconómica proporcional a una ciudad de 50.000 habitantes. Este es el punto de partida en 2008, una foto fija, cuyo relato vamos a desgranar a continuación, ya que todo fluye y nada permanece inmutable. Y la rivalidad fato-cheposa ha dado para mucho.

Dicen que el fútbol es la cosa más importante de todo lo que en la vida no es importante. En las relaciones Uesca-Zaragoza nos ha abierto un campo de anécdotas, curiosidades y percepciones que pasamos a relatar. ¿Hay muchos aficionados al Real Zaragoza en Uesca? Los hay, como las “meigas”, ni muchos ni pocos. Lo cierto es que los oscenses que siguen el fútbol, no suelen tener mucha simpatía por este equipo: la lógica de la rivalidad impera y en este deporte aún más. Pero de forma natural siempre ha habido zaragocistas, hasta una peña que acoge a sus aficionados. ¿Hay seguidores del Uesca en Zaragoza? También los habrá, lógicamente. Al fin y al cabo, sólo hay media hora larga en coche entre una ciudad y otra.

El 6 de diciembre de 2008, los dos equipos de fútbol volvieron a verse las caras, 57 años después, en la Segunda División. En un ambiente de gala, el estadio zaragozano de La Romareda asistió a la escenificación de la tragicomedia perfecta. Los medios de comunicación lo titularon “La fiesta del fútbol aragonés”. En la grada, cerca de cinco mil aficionados del Uesca asistieron a un partido muy igualado que terminó en empate a dos. El 9 de mayo de 2009 se jugaría el partido de vuelta, un partidazo de altura que ganó el Zaragoza (0 a 1) tras un solitario gol de la que era la perla de su cantera -Ander Herrera-. El Alcoraz tuvo un llenazo histórico, a pesar de la lluvia que cayó durante el encuentro. Fue un choque intenso, en el que los medios de comunicación zaragozanos trataban de suavizar la rivalidad, infravalorando lo histórico-deportivo y enfocando la tensión hacia “una cierta animadversión” social (A. Hernández: “Un derbi de andar por casa”, El Periódico de Aragón, 10/05/09). En Uesca hubo rumorología relacionada con los ocho exzaragocistas que alineó en el once titular su equipo; lo que desencandenó sospechas sobre un derbi pactado. La crítica objetiva vino con el tratamiento que dieron al partido los comentaristas de Aragón Televisión, todo un despropósito, ya que no ocultaron su parcialidad hacia el equipo blanquillo (Javier García Antón: “Retransmisión en tono local”, Diario del AltoAragón, 10/05/09); una discriminación que en Uesca no sentó nada bien, y muy parecida a la que sienten otros cuando su equipo se enfrenta al Real Madrid. Ese victimismo paternalista rodeó todo lo deportivo, atufando la normalidad de una fiesta del fútbol aragonés… El caso es que el Derbi se escribía con mayúsculas, Ander Herrera declaraba en una entrevista que “los insultos sólo me motivaron más” (Sport. Equipo, 11/05/09).

Meses antes, ya había opiniones desde Uesca que describían el descenso del Zaragoza con una sensación entre agria y dulce, justificando esa doble realidad aragonesa, agitando las banderas de la eterna sospecha: la macrociudad de Zaragoza y el resto de Aragón (Guillermo Ortega: “Que no baje el Zaragoza”, Heraldo de Aragón, 21/04/08). La rivalidad eclosionó en el plano institucional, en ese 2008, el Zaragoza rescata a última hora al entrenador del Uesca, Manolo Villanova; el club blanquillo estaba peleando por no descender a Segunda División, y decide colocar en su banquillo al señor Villanova -contractualmente vinculado al equipo zaragozano pero dirigiendo a la SD Uesca-. El asunto encrespó los ánimos ya que el club azulgrana estaba peleando por subir a Segunda División. El karma hizo justicia, y tras una temporada nefasta, el Real Zaragoza descendía a la categoría de plata. La estrambótica gestión del antiguo propietario del Zaragoza, Agapito Iglesias, repercutió en los vecinos oscenses y en la imagen de confraternización que se pretendía entre ambos clubes: jugadores de la cantera zaragozana que no son cedidos en extrañas circunstancias, el caso del portero Toni Doblas, el arreglo del Alcoraz por parte de la empresa del citado Agapito, incumplimiento de un convenio económico por parte del equipo blanquillo, quejas por los precios de las entradas en los partidos, sospechas de componenda en el derbi de la temporada 2008-2009 -con un Zaragoza que necesitaba los puntos para ascender-, justificaciones extrañas de las directivas. Una narrativa de chanchullos que amplificaba la rivalidad. En esta línea, el Gobierno de Aragón no ayudó en las relaciones: en otoño de 2008, la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión aprobaba unos patrocinios deportivos en los que el Zaragoza percibiría doce veces más que el Uesca (“El Real Zaragoza recibe de Aragón TV casi doce veces más que el Huesca”, Heraldo de Aragón, 18/10/08); un agravio injustificado ya que se trataba de dinero público, aunque otros clubs de élite también recibieron el mismo trato. Pero eran deportes minoritarios. De hecho se llegó a rizar el rizo en el Memorial Carlos Lapetra del 2010, en un año en el que aparecían como invitados el Uesca y el Teruel; el club azulgrana mostró su malestar por haber tenido que hacer frente a los gastos de desplazamiento y a la cena posterior al torneo. Cada parte decía una cosa, y todo quedaba en una nebulosa hipócrita, digna de revista del corazón. Todo iba a peor, parecía que había necesidad de enfrentar, dividir, algo muy característico del fútbol como fenómeno socio-cultural. Pero todo esto no es más que narración, la construcción discursiva de las relaciones Uesca-Zaragoza, asociando ciertos rasgos, mitos y estereotipos. El primer derbi, el de diciembre de 2008, fue un “día 9, de San Lorenzo”, para la mayor parte de los aficionados oscenses que acudieron a La Romareda, ya que era gente que sólo había visto al Uesca en Tercera División o Segunda B, y al Zaragoza bien posicionado en Primera División, además de los títulos que iba ganando. Esa era la realidad oscense, más propia de un día de fiesta mayor en el que ensalzar la patria local y el ser de Uesca. Y luego está lo circunstancial, ese paternalismo tutorizante que se exhibió desde 2008 en los medios y público de Zaragoza, ante un Uesca muy majete, que jugaba bien al fútbol pero “nosotros somos nosotros”, tipo al mansplaining que muchos hombres aplican sobre las mujeres, o el insultante desprecio de aficionados del Barcelona o del Madrid hacia el resto de equipos. Esas ganas de rivalidad, de provocar, también tuvieron su antagonismo en Uesca, donde el exjugador azulgrana Cuco Lanau desgranaba un artículo en el que legitimaba y provocaba esa animadversión futura, aludiendo al miedo, la moral, la educación, la valentía; unos intangibles maniqueos que al final suenan ridículos cuando escribimos sobre deporte (en “Viva el fútbol”, Diario del AltoAragón, 07/12/08). Otra cosa es la gestión deportiva, que ha ido igualando a ambos clubes y eso requiere de un tiempo de aclimatación por parte de los que siempre han estado por encima.

Tras esa temporada 2008-2009, el Zaragoza asciende a Primera. El Uesca se mantiene en la categoría de plata hasta que baja a Segunda B en 2013. Una curiosa coincidencia ya que el equipo blanquillo desciende otra vez a Segunda ese mismo año. El conjunto altoaragonés sube en dos temporadas, con lo que siete años después se volvían a ver las caras en Segunda División, un partido que llegaba en enero en plena vorágine navideña, con un Zaragoza siempre necesitado de puntos y un Uesca relativamente calmado; un choque que se desarrolló algo tumultuoso en los detalles, dejando varias imágenes para el recuerdo cortoplacista (sobreactuación de Camacho, agresión de Ángel sobre Carlos David, protestas varias, expulsiones y un carrusel de goles y emoción), un empate a 3. ¿Qué más queremos? Las lecturas del partido fueron diversas, propias de un partido con mucho jugo. Eso sí, los 2.500 seguidores oscenses celebraron el empate con gran alegría. Y en la segunda vuelta de la competición, se produce el cuarto derby de la era actual, con un empate a uno en El Alcoraz, que reprodujo un guión similar en cuanto a juego y tensión; en este caso, a dos jornadas del final de la liga, el Uesca buscaba certificar la permanencia y el Zaragoza quería entrar en las eliminatorias de ascenso a Primera. Como siempre, la prensa se encarga de aderezar lo sucedido, “un golazo de Samu abre las puertas del cielo”, o “la S.D. Uesca, “heroica y dos veces invicta” ante el Zaragoza”, aludiendo a que el equipo azulgrana había conseguido empatar en inferioridad numérica (Diario del AltoAragón, 27/05/16). En la temporada siguiente, la 2016-2017, vuelven a enfrentarse, pero esta vez toca en la tercera jornada, recién iniciado septiembre, con mucho calor y sin grandes retos aún sobre el cesped. Gana el Zaragoza 1 a 0, en un partido espeso, resuelto a falta de tres minutos para el final. Quizá el derby menos atropellado, en comparación con los otros. Incluso la grada participa menos: seiscientos aficionados oscenses bajan a La Romareda, una cifra menor a la de otras ocasiones. En los días previos al derbi de febrero, Agustín Lasaosa -presidente del Uesca- realizó unas declaraciones en las que defendía que “el 70% del uesca y el 30% del Real Zaragoza competiría por ser campeón” (El Periódico de Aragón, 01/02/17), en alusión a las gestiones deportivas de ambos clubes. Unas semanas antes, ya hubo algún dardo envenenado respecto al fichaje de Jesús Valentín por el Zaragoza, como siempre las formas fallaban, aunque conviene recordar que el fútbol profesional se mueve por intereses económicos. En febrero de 2017 se disputó en El Alcoraz el derbi de la segunda vuelta, con los azulgranas por delante en la clasificación, con un punto de ventaja sobre el conjunto zaragocista. La ilusión embargaba a la afición oscense, ya que se podía afirmar que la igualdad era máxima, incluso el favoritismo basculaba hacia el conjunto altoaragonés. El sábado del partido la ciudad de Uesca sufrió una lluvia constante que dejaba el campo casi impracticable, de hecho se especuló con suspender el encuentro pero al final se terminó jugando tras presiones de la Liga. Y ganó el Zaragoza (2 a 3), en un partido eléctrico, con todos los goles en el segundo tiempo, con un juego espeso, adelantándose el Uesca pero remontando de forma increíble el conjunto blanquillo. Otro derbi raro, con alusiones periodísticas a la maldición de los azulgranas, que no logran vencer a sus vecinos del Ebro. Y reacción desde la capital aragonesa, pensando que esta victoria significaría una remontada en la clasificación que no llegó a producirse.

El resto del relato se cuenta fácil. En esta campaña 2016-2017, la SD Uesca ha rozado el ascenso a Primera División, clasificándose para el play-off tras quedar en cuarta posición. El Zaragoza quedaba relegado a jugar por no bajar a Segunda B. En este cruce de caminos, el Uesca se sitúa como primer equipo aragonés por primera vez en toda su historia. Todo ello aderezado con el episodio de Lalo Arantegui, director deportivo del Uesca que es contratado por el Zaragoza para la temporada siguiente. Otra más, para cavar el idilio de indiferencias y malas formas que ha caracterizado todo este carnaval bufonesco llamado deporte rey. El final de temporada ha dado para mucho en las redes sociales, con memes, chistes y provocaciones. La temporada 2017-2018 fue mágica para el conjunto altoaragonés; para empezar, en el séptimo derbi de la era actual lograrían su primera victoria ante el Zaragoza con un contundente 3 a 1, un lunes 6 de noviembre en El Alcoraz. Una victoria que consolidaba al equipo oscense en la segunda plaza de la clasificación, dejando al Zaragoza en la parte media-baja de la tabla, todo un baño deportivo que confirmaba un sorpasso largamente anunciado: baño, doloroso, sublime, losa abatida, etc. En la segunda vuelta, un enfrentamiento de dinámicas y necesidades, La Romareda abarrotada, y dos equipos luchando por subir a Primera, para vivir una victoria ajustada del equipo del león (1 a 0), en un encuentro muy táctico. Un espejismo de tres puntos en la clasificación, a falta de ocho jornadas. El 21 de mayo, el Uesca vence en Lugo por 0 a 2, confirmando de forma matemática su ascenso a falta de dos jornadas. Un hito histórico para la ciudad y su imaginario colectivo; el Real Zaragoza cae con el Numancia en los playoffs…, de esta forma la SD Uesca jugará en la máxima categoría, quedando el zaragocismo sumido en sus propias frustraciones y envidias. Pero ya conviene ir cerrando el asunto fútbol en esta rivalidad fato-cheposa.

Alejandro Quiroga (Goles y banderas. Fútbol e identidades nacionales en España, 2014) expone y argumenta sobre la fuerza del fútbol en la creación de las identidades nacionales, tanto estatales como subestatales. De hecho, el ciclo exitoso de la selección española ha sido reinterpretado con la idea-fuerza del vigor de una generación de deportistas, jóvenes, preparados y desinhibidos. Se trata de un proceso de construcción muy poderoso, por la importancia que se le da en las sociedades del siglo XXI al deporte. Un juego de imágenes, que para nuestro caso Uesca-Zaragoza, sirve de tabla de comprobación, de agitación de banderas locales, que generan, refuerzan y cohesionan a comunidades cercanas en el tiempo y en el espacio.

Conclusión paródica y precipitada

Tras escribir esta serie de párrafos algo inconexos, alguno habrá con deseo de encontrar conclusiones sobre la rivalidad entre Uesca y Zaragoza. Realmente no las hay, ya que las percepciones, sociales o culturales, son subjetivamente construidas, y por lo tanto, no se trata de demostrar nada, ni a favor ni en contra. La rivalidad está ahí, en una eterna mezcla de factores, muchos de ellos, universales, tal y como hemos ido comprobando.

                                                                           La distancia y la equidistancia de una rivalidad

La mentalidad aragonesa tiene una característica muy peculiar, el humor, somarda, ácido, autoparódico. El grupo zaragozano “Los Gandules” lo representa como pocos, ya que sus actuaciones musicales tienen ese toque provocador y gamberro. Cuando actúan en Uesca, juegan con la rivalidad, exorcizando los motes cheposo/fato y tratando de legitimar esa retranca tan aragonesa: “¡Hala, que los de Zaragoza tenéis una ermita al lado de una acequia!” -en referencia al Pilar y al Ebro-, les comentaron en una actuación (Clara Asín: “[Entrevista a Los Gandules], Diario del AltoAragón, 09/08/12). Ellos, reclaman la parrilla de oro, como forma de replantear que al fin y al cabo, el continuum identitario aragonés sigue su curso, con lo somarda por bandera.

Por eso en densidades urbanas como la zaragozana es complicado que entiendan con afecto (irónico) el cántico “Es cheposo el que no bote, es, es”, o la ridiculización de la Virgen del Pilar -asunto común el de satirizar a la virgen o al santo del pueblo vecino-. No hay líneas rojas, y el pez gordo cree que no sufre amenaza, hasta entrar en el terreno de la violencia simbólica. Estos piques dejan imágenes deliciosas, como los adoquines que se atragantan en las gargantas oscenses, esos supuestos tractores que aparcan los fatos al venir a Zaragoza, o las risas por el eterno olor a col que se respira justo antes de entrar a Zaragoza por la autovía que conecta con Uesca.

En 1960, el urbanista Kevin Lynch publica La imagen de la ciudad, una obra fundamental para entender los planteamientos de la denominada Geografía de la Percepción. En ella se trabajan elementos particulares del paisaje urbano por medio de conceptos como sendas, bordes, distritos, hitos y nodos. La clave de estos mapas mentales reside en que reproducen las visiones personales que tiene la gente sobre la ciudad. Las geografías individuales nos muestran preferencias, rechazos y atracciones muy peculiares. Si realizáramos un estudio cruzado en esta línea sobre Huesca y Zaragoza, en la que cada entrevistado trabajara sobre los elementos de la ciudad “rival” nos sorprendería el alto grado de tópicos y desconocimiento. A pesar de los 72 kilómetros. Ya lo expuso Owen Jones en Chavs, basta coger una parte por el todo, mezclarlo con ejemplos extremos y poco representativos, y ya tenemos un cocktail de clichés para lanzar a la opinión pública. De la gran ciudad a la tranquila urbe de tamaño medio. El trono del Pirineo o el corazón del valle del Ebro. Aragón como país volátil, que se escapa de las manos. Dos ciudades muy antiguas, que se complementan, y que seguirán haciéndolo, labrando su rivalidad en las pequeñas cosas de la vida.

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Análisis

REGIONALIZANDO ARAGÓN… ¿HAY VIDA MÁS ALLÁ DE LAS PROVINCIAS Y COMARCAS?

Daniel Lerín Cristóbal / @Danilerin

En 2016 la organización Chobentú sorprendía con la apuesta por un mapa que ellos defienden como “emancipador”, una propuesta de seis regiones que interrelacionan paisaje y comarca. Una propuesta que mezcla los factores humanos y los naturales, deconstruyendo las provincias, y que aparece como una herramienta de trabajo muy potente para el discurso de país, enfocado a un autogobierno más eficaz. De norte a sur, el Alto Aragón -Pirineo y Prepirineo-, Aragón Medio o Tierra Media, Zaragoza, Ibérica Norte e Ibérica Sur y Bajo Aragón o Tierra Baja. Guillermo Corral, autor del artículo, defiende la coherencia de esta regionalización, ya que las provincias esconden bastantes contradicciones en ordenación territorial. De la misma forma, Zaragoza tiene su propia región metropolitana, en consonancia con propuestas similares para los modelos catalán y valenciano.

¿Pero qué es la regionalización? Así de primeras, limitar o acotar el espacio. En este sentido, aparece la Geografía para explicar elementos comunes, ya sean económicos, sociales, culturales o naturales. Y también la idea de descentralización, para gestionar lo local desde administraciones o poderes más cercanos. Regionalizar implica dividir un territorio en áreas menores, un ejercicio cartográfico que para el caso aragonés tiene unas peculiaridades específicas.

Con esta foto inicial, deberíamos hacer un repaso por la historia aragonesa, para descubrir propuestas de todo tipo, que abarcan las diferentes formas de Estado que ha tenido Aragón. Durante la Edad Media, ya con las fronteras del Reyno más o menos estables -último tercio del siglo XII-, comienzan las necesidades para administrar mejor el gobierno general.

La administración real crea las Sobrejunterías (siglo XIII), una delimitación cuyo objetivo era mantener el orden público -las juntas para defenderse de los salteadores de caminos y malhechores-, pero que más tarde ampliaría competencias. Su número varió entre cinco y seis, más las cuatro Comunidades de aldeas: Jaca, Sobrarbe, Huesca, Tarazona, Zaragoza, Calatayud, Daroca, Albarracín y Teruel.

Los Merinados se crean para la administración del patrimonio real a finales del siglo XIII; eran doce, y su configuración nos ofrece un mapa regional que ha ido determinando la identidad de paisaje y gentes a lo largo de siglos. El mapa recoge Jaca, Sobrarbe y Las Valles, Ribagorza, Barbastro, Huesca, Ejea, Tarazona, Zaragoza, Calatayud, Daroca y Teruel. Llama la atención la extensión del merinado de Zaragoza, que llega hasta las Cuencas Mineras o el Maestrazgo. Y por otro lado, dos situaciones geoespaciales determinantes: el peso de las entidades fundacionales del reino de Aragón -las estructuras condales de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza-, y la alta autonomía de las Comunidades de aldeas.

Esta propuesta será la base para las siguientes divisiones regionales. De esta forma tenemos las Sobrecullidas (siglos XIV-XV), un número de once divisiones cuyo fin era cobrar los impuestos que pertenecían directamente a la Corona. En esta compartimentación aparece Jaca, Aínsa, Ribagorza, Huesca, Barbastro, Tarazona, Zaragoza, Alcañiz, Calatayud, Daroca y Montalbán.

La llegada de los Austrias esclerotizó el desarrollo del reino aragonés -las rebeliones de 1591 lo atestiguan-, a pesar de determinadas propuestas de división interna, como las diócesis de la Contrarreforma o los tribunales de la Inquisición. Lo más relevante vendría con la transformación de las Sobrecullidas en Veredas, para coordinar mejor los centros donde se recaudaba el impuesto de las generalidades. Once compartimentaciones, creadas hacia mitad del siglo XVII, y que no variaron de manera relevante respecto a las sobrecullidas medievales.

De este paisaje regional más o menos fijo, planteamos un gran salto en el tiempo hasta 1812. La ocupación francesa de la península Ibérica dejó un mapa de prefecturas que nunca llegó a entrar en vigor. Esta división tenía cuatro capitales (Huesca, Zaragoza, Alcañiz y Teruel), anunciando la futura estructura provincial, aunque el rastro de los merinados/veredas es evidente. La grandeur napoleónica arrastra nuevos vientos en la regionalización, el Estado francés se homogeneiza en estos momentos, con su cartografía de departamentos. En paralelo a estas medidas, las Cortes de Cádiz ya estaban diseñando una división en provincias. El siglo XIX cambiaría todo.

La palabra provincia fue usada en el derecho público romano para designar las atribuciones generales o especiales de los magistrados con imperium; es decir, la provincia como indicadora de la dependencia del poder central. En el Estado liberal español, unitario y centralista, lo tenían claro. Un 30 de noviembre de 1833 fue aprobada la división provincial vigente hasta nuestros días. No nos detendremos en esta cita, la pesada herencia de esta administración sigue estructurando las políticas administrativas aragonesas. Con Huesca, Zaragoza y Teruel, se crean los partidos judiciales -cuya función primigerna era de ejercer como juzgados de primera instancia-, y de esta guisa, con micromodificaciones posteriores, tenemos la única división real para el Estado español hasta 1978. En la obra de Pascual Diarte El final de las comunidades históricas aragonesas (2017, editorial Doble Robles) se describe perfectamente la desmantelación, triste y humillante, de estas administraciones autónomas. El relato de lo nuevo asociado al progreso (centralismo liberal) frente a lo viejo, que desaparecía asimilado a pesar de las resistencias de los representantes de estas instituciones aragonesas.

Ya en el siglo XX, las necesidades tecnocráticas del desarrollismo franquista fraguaron un aluvión de propuestas y estudios, como la del Atlas Comercial de España (1963), con una división en áreas desde la óptica comercial, con una acusada centralidad de Zaragoza (ese monstruo succionador del que nos habla Mario Gaviria y Enrique Grillo en su icónico Zaragoza contra Aragón, 1974), más Jaca, Barbastro, Huesca, Calatayud y Teruel. Un estudio que marcaba líneas de atracción hacia zonas extra-aragonesas (Pont de Suert, Lérida, Tortosa, Morella, etc.).

En 1971 el Fondo para la Investigación Económica y Social de la Confederación Española de Cajas de Ahorro publicaba una delimitación en base a las comarcas agrarias, troceando Aragón en dieciocho espacios más o menos homogéneos, destacando zonas con una consideración estrictamente geográfica -Montaña, Somontano, Llano- junto con las clásicas que se van reproduciendo en las sucesivas regionalizaciones.

Entre 1970-75, el profesor Antonio Higueras planteó una regionalización basada en criterios geográficos, con veinticuatro comarcas divididas en tres grandes áreas. Esta propuesta se organiza en Alto Aragón (Altos Valles Occidentales, Altos Valles Orientales, Prepirineo Occidental y Prepirineo Oriental); La Tierra Llana (Sos, Cinco Villas, Hoya de Huesca, La Violada, Somontano Barbastrense, Monegros, Somontano de Tarazona, Ribera de Gallur, Somontano de La Almunia, Campo de Zaragoza, Campo de Cariñena, Bajo Aragón y Somontano del Bajo Aragón); Sistema Ibérico (Valles al Norte del Jalón, Campo y Sierras de la Comunidad de Daroca, Parameras Montalbinas, Sierra Alta del Jiloca-Turia, Maestrazgo Turolense, Albarracín y Javalambre). Un ejemplo que tendrá una reelaboración posterior, y que ya nos denota la multifragmentación que se plasmará con la comarcalización del PAR.

No vamos a cargar esta lectura con propuestas y propuestas, así que cerraríamos esta breve descripción con un curioso mapa, editado en 1980, por el Colectivo de Estudios del PSA -Partido Socialista de Aragón, referente fundamental para el nacionalismo aragonés-, en el que se reorganiza el territorio en regiones-comarcas-subcomarcas. De esta forma tenemos Viejo Aragón, Cinca, Tierra Llana, Ebro, Bajo Aragón, Jalón, y Turia. Un modelo interesante de ordenación territorial que mezcla historia, geografía, sociología y economía. De manera simbólica, nombramos su visualización del catalán y el aragonés, además de incluir el Valle de Arán -como territorio perdido por Aragón en 1833-.

Y de salto en salto, de ejemplo en ejemplo, llegamos a la realidad actual, con la Ley de Delimitación Comarcal de Aragón (1996), un hito histórico en el desarrollo autonómico aragonés, reorganizando el espacio en 33 comarcas de distinto tamaño y población, bajo el principio de cohesión y con criterios histórico-geográficos. La idea inicial es prestar funciones y servicios, gestionar actividades de ámbito supramunicipal, y dar representatividad a los intereses de la población (los consejos comarcales, conformados por concejales). El caso es que con esto no llega para vertebrar y frenar la despoblación, además de una hipertrofia administrativa que aleja estas entidades de la población, como si fueran una agencia de colocación más para los partidos.

La provincia ha calado hondo en la conciencia localista de amplias capas de población; el ejemplo reciente lo tenemos con la SD Huesca, que en su primera temporada en la élite del fútbol estatal, ahonda en ser el equipo de la provincia de Huesca. La comarcalización institucional podría haber derivado en un Aragón uniprovincial, de distrito único, tal y como se expone en este artículo de Sebastián J. Lorenz. Pero es un discurso que no ha calado, a pesar de que en alguna conversación personal con gente de Podemos, llegaron a verbalizar que era una propuesta que tenían encima de la mesa, para cuestiones electorales. La deriva negacionista del nacionalismo español va por otros derroteros; UpyD en 2012 proponía la fusión de comunidades autónomas -su estrambótica Ebro Región-. Y de esta forma van sacudiendo, unos y otros, Ciudadanos, el Partido Popular, etc. Y luego salen los versos sueltos, el postureo del PSOE, ¿recuerdan a Rubalcaba proponiendo suprimir las diputaciones provinciales?

Los mantras e ideas fuerzas siguen ahí: mejorar los servicios públicos a través de la organización territorial, implementar un mayor equilibrio de las condiciones de vida dentro de Aragón. Desde la Geografía y la Ordenación del Territorio hay muy buenos trabajos para servicios sociales de base, sanitarios, educativos, medioambientales, lúdicos, etc. La historia de Aragón nos puede ayudar. Turismo de Aragón ya ha promocionado un mapa con la regionalización de Chobentú, supongo que un ensayo.

Aquí no proponemos nada, simplemente realizamos un muestreo para que la gente reflexione y repiense que hay vida más allá de lo que nos han “vendido” como eterno, inmutable, incambiable.

Nota del autor: la información para el artículo se ha trabajado a partir de esta obra (UBIETO, Agustín (2001): El largo camino hacia las comarcas en Aragón (aproximación didáctica). Zaragoza, Gobierno de Aragón).

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Cultura

Un home, especial, de Coréllia

Han Solo: Una história d’Star Wars mos arriba i no han pasau ni seis meses del zaguer estreno de la saga que ya podem veyer que no s’han adormiu como una farnaca. A dos cintas per anyo (muera Marta, muera farta!) fa l’efecto que no le fan ascos a la produccion, i se’n dan traça pa fer cintas, que ya no dentraré a la qualidat, pero que son entretenidas, no sé si tiban prou de la corda pero, tot i que el seroll que venen fent ben de seguidors atravesaus que miravan d’emprenyar, contrário a esta zaguera produccion m’heva predisposau.

En verdat, m’entero hui, dia que viengo de mirar-me-la, qu’han teniu cámbios a la direccion. Bueno, el tema ye decidir si la morte d’Han Solo i, guarda si en yera de mal apanyar, tornar a l’heroe ixeriu de sempre, quasi per dencima dels jedis con poders, ha quedau ben zarrada con detalles i pasages de la suya vida que tot seguidor queriva conoixer. Els primers momentos son, pa qué negarlo! Una mica espallucers, ye el Han Solo de sempre? Suplle pa la lleyenda ixes primers momentos? Ye masa idealizau? Bueno, ixo ye una decisión personal, pero deixem els posiblles detalles pa no destripar la cinta.

El guion; el guion ye tal como els d’Star Wars de toda la vida, ya sabem de qué peu chafan! pero el trobo més esbatullau que a las produccions anteriors, quero dir, ye més aventura, no ye la mesma candonga de sempre. No ye el tema guerrero de Rogue One, ye més mafia i foscor, ye més taberna de Tatooine, menos apegaloso que ixa lleyaltat militar present a certas cintas pasadas.

Ye, ya sin dubdas, una cinta fecha a imagen d’ixe Han Solo rap que, curiosament mai está solenco, i que cumplle, llargament con ixo que s’asperava: Un primigénio Chewbacca prou salvage, un Lando jugaldriu, charretas i barboll, i la lleyenda del Falcon Milenário como montura del vaquero d’espagueti western de risalleta somarda que yera ixe Han Solo de Harrison Ford, que costa trobar a esta cinta pero que mostra, pal mio gusto un carreron mui cllaro i que deixa cerrau, escusero pa l’amor, pa far el personage del futuro.

Atro tema important de la saga ye l’humor, que s’espera perchon i salle manero. Ya el siento, pero no te puez foter de las lleis de la robotica d’Asimov, per mui de Disney que seigas! Ye ratau! Ye una de las partes que me fa ranzoniar, perque en verdat no ye una rastra acaramullada de cenyas i, si en fan son rebuenas, la veigo mui entretenida, pero més que més, hi veigo una continuidat entre un Solo idealista i soneador i un Solo descreiu que llevará requesta entre la rebelión futura.

 El deixo ya, pensant que per moltas cintas que en faigan, sempre hi trobaré bella cosa de valor i, encara que el tempo pase, i la critica mosegue sin misericórdia como cullebra verenosa, Star Wars, La Guerra de las Estrelas, ye una fuina dels faraons.

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Análisis

Al sol que más calienta

Estos últimos días se están sucediendo movimientos en torno a las candidaturas de Ciudadanos, tanto para la Comunidad Autónoma de Madrid como para el ayuntamiento de Barcelona, para las próximas autonómicas y municipales de 2019. Para la primera se ha rumoreado a Vargas Llosa, para la segunda a Manuel Valls.

En el primer caso Albert Rivera ya ha dicho aquello de “lo desmentimos, pero no es mala idea”, en una clara estrategia de toma de temperatura o globo sonda. En el caso de Valls, es el propio político quien se postulaba diciendo que hay que generar una candidatura con posibilidades de ganar, es decir, una candidatura unitaria en modo “Marea ciudadana” de los constitucionalistas en Barcelona.

Considero que estamos ante un nuevo tipo de candidatura política que va más allá de que un inmigrante nacionalizado, o hijo de primera generación que se presenta con posibilidades en dos plazas de gran importancia. No estamos ante una Anne Hidalgo, nacida en España en 1959, y que ahora es la actual alcaldesa de París, o el propio Manuel Valls (en un primer momento) hijo de inmigrante español y suiza en Francia, pero nacido en Barcelona por mero “capricho” familiar.

Estamos ante dos personas que han sido líderes políticos activos, destacados y de muy primer orden en otros países que juegan una suerte de nomadismo político global, cual directivo o alto ejecutivo de una empresa multinacional, con la maleta siempre preparada para llevar la dirección de la sede en Chile, Indonesia o Nueva Zelanda.

Vargas Llosa fue candidato a las elecciones peruanas en 1990 y apenas unos días antes las encuestas le daban la victoria, frente a un Fujimori que apenas contaba con un 10%, pero finalmente se dio la vuelta al resultado. De Valls, poco se pude añadir, primer ministro de Francia desde el 31 de marzo de 2014 hasta el 6 de diciembre de 2016.

Existe un precedente de este nomadismo político, Mijeíl Saakashvili. El que fuera presidente Georgiano durante la Guerra de los cinco días en 2008 contra Rusia. En 2013 acabó su mandato bajo acusaciones de corrupción, y en mayo de 2015 el presidente ucraniano Poroshenko lo nombró gobernador de la importante región de Odessa; en noviembre de 2016 fue cesado, se le retiró la nacionalidad ucraniana, huyó del país, pero regresó de manera ilegal fundando el “Movimiento de Nuevas Fuerzas”, siendo en la actualidad uno de los líderes de la oposición ucraniana.

El mero hecho de que nadie haya objetado nada en público a estos dos globos sonda implica que ya es hegemónica esta idea de nomadismo político global, cualitativamente muy diferente a un nomadismo que se puede confundir con el transfuguismo político. Creo que estamos ante otra cosa.

También considero que es un fenómeno que se ampliará en el futuro. Es el modelo más desarrollado por las élites de la globalización de las que hablaba el siempre tan citado sociólogo Bauman, cuyo tipo ideal de su modernidad líquida es un individuo que pulula por el mundo conectado a un wifi global y que trabaja bajo demanda con movilidad planetaria.

Autor: Miguel Montañés