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Ixo Rai! y el fin de ciclo del aragonesismo político

Autor: Samuel Gimeno

El 23 de abril de 2022 tuvo lugar el concierto reunión de Ixo Rai! después de 20 años, en Zaragoza, donde se reunió el aragonesismo político, desde el consejero Soro a independentistas aragoneses que gritaron “Independenzia” y “Aragón ye nazión. Autodeterminazión.” Unas 4.500 personas se dieron cita en el Pabellón José Luis Abós que bailaron al ritmo del “15 de agosto”, “Chuan Garcés”, un homenaje a Labordeta y a la Bullonera como es “Me dices que no quieres”, “Un país” y una canción nueva titulada “Mamones” contra las cacicadas de Azcón y de Lambán.

La situación política ha cambiado en Aragón en estos 20 años, el aragonesismo político ha bajado a cotas mínimas históricas. Dejando a una Chunta Aragonesista en la DGA, sosteniendo el lambanato y una Consejería de Vertebración del Territorio y una Dirección General de Política Lingüística que casi no tienen contenido político ni han hecho nada digno de mención, si no más bien lo contrario. La última, la protesta de Soro en Twitter por sonar el himno de España en el acto oficial en el día de Aragón mientras se mantenía de pie en lugar de sentarse o darse la vuelta para mostrar su disconformidad. Pero ya sabemos que Chunta es el partido del no vayamos a molestar y dar que hablar en el Heraldo.

El aragonesismo político que encarna Chunta Aragonesista se ha institucionalizado demasiado y ha perdido todo su contenido político y su efervescencia, además ha perdido el carisma y el tirón primigenio de Chesús Bernal o José Antonio Labordeta, por gente como Pepe Soro, Juan Martín, Nieves Ibeas o Carmelo Asensio. Además los nuevos ciclos políticos externos, como Podemos o los municipalismos, les han pillado con el pie cambiado y sin dar una respuesta adecuada a las reivindicaciones que esos movimientos demandaban de cambio político y municipal. Dando lugar a que su presencia en Cortes se haya reducido a lo puramente testimonial y a su desaparición en el Ayuntamiento de Zaragoza.

En el aragonesismo extraparlamentario, Estado Aragonés ha optado por una “compleganza” como ellos la llaman con Chunta, y Puyalón de Cuchas decidió apoyar a Zaragoza en Común como herramienta del cambio mediante el municipalismo, en una candidatura de unidad popular como lo fue ZeC, y con la que terminó rompiendo. Purna se ha definido en su última asamblea como marxista-leninista y ha dejado de lado la construcción nacional y el independentismo.

El concierto de Ixo Rai! será un hecho puntero en el aragonesismo político, en mi opinión el fin de ciclo que comenzó con la muerte de Labordeta, continuó con Podemos y los municipalismos y va a acabar con los resultados de las elecciones municipales y nacionales de 2023.

A partir de aquí habrá que ver qué se construye, cómo se construye y con qué objetivos. Como se consigue que Aragón defienda sus tres lenguas y obtenga su oficialidad, cómo Aragón obtiene una Hacienda Foral propia que nos permita autofinanciarnos con solidez y no con las migajas que nos da Madrid y cómo vertebrar el territorio y afianzar la población rural sin macrogranjas de tocinos y macroplantas eólicas y solares que se lleven la energía generada a los polos desarrollados de las grandes ciudades.

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Precedentes de la guerra de Ucrania (Parte II)

Este artículo es la segunda parte de éste. Por lo que te recomendamos que lo leas antes, en el caso de que no lo hayas hecho.

Autor: Colectivo Cierzo Rojo

Como decíamos en la primera parte de este artículo titulada “Precedentes de la guerra de Ucrania (Parte I)”, a finales de febrero de 2014 el Golpe del Maidán había triunfado en Kiev y en el oeste del país, y los partidos de la oposición habían nombrado a un nuevo “presidente interino”: Alexander Turchínov del partido “Patria”, el partido perdedor de las elecciones de 2010.

Sin embargo, en el sur y el este de Ucrania, de donde procedían la mayoría de los votos del depuesto gobierno del Partido de las Regiones, las cosas no parecían tan claras. A la mayoría de los habitantes del sur y el este del país no les hizo ninguna gracia que se pisoteara su voluntad decidida a través de las urnas (y ya era la segunda vez que esto ocurría si contamos la “Revolución Naranja” de 2005), pero ese hecho por sí solo no fue el único detonante de la ola de protestas anti-Maidán que desembocaron en una especie de contra-golpe popular en todo el sur y este de Ucrania.

El nuevo gobierno pro-occidental comenzó a hacer cada vez más explícita una retórica y unas acciones rusófobas, ya no solo contra la vecina Rusia propiamente dicha, sino contra todas las minorías étnico-culturales y lingüísticas del país y muy especialmente contra los habitantes rusófilos y/o rusohablantes de todas las zonas del sur y este de Ucrania.

Quizá la medida más ofensiva fue la decisión del nuevo gobierno de eliminar la cooficialidad de la lengua rusa, la segunda más hablada de Ucrania, pero también dolieron mucho en esas zonas rusófonas los ataques a los símbolos rusos y soviéticos como la destrucción sistemática de estatuas de Lenin y de monumentos a los héroes soviéticos de la Gran Guerra Patria que lucharon contra la Alemania nazi (frente a ellas y para protegerlas se organizaron algunas de las primeras concentraciones anti-Maidán). Mientras, se rehabilitaba y se homenajeaba a los seguidores de Stephan Bandera y la OUN-UPA, los colaboracionistas ucranianos de los invasores nazis en la II Guerra Mundial.

Se oficializaba un discurso de odio, ya presente, de hecho, en las calles del oeste del país y sobre todo durante el Maidán, que culpaba a Rusia de todos los males de la Ucrania post-soviética, y señalaba a los “Moskals” (o “Moscovitas” palabra despectiva usada por los nacionalistas del oeste para referirse a los rusófonos del este y el sur) como traidores, quinta columna de Rusia y culpables de todos los males habidos y por haber.

Vamos a matarlos”, “muerte a los enemigos”, “Bandera volverá y limpiará la basura” son solo algunos de los lemas que se podían oír en las marchas de antorchas, desfiles y manifestaciones de Svoboda, Pravy Sektor y demás grupos nazis y ultranacionalistas que campaban a sus anchas por la calle. En las instituciones, los nuevos amos de la situación tampoco hicieron muchos ascos a este discurso, al fin y al cabo ¿por qué enfrentarse a los que les habían puesto en el poder?

En el oeste de Ucrania una parte numerosa de la población comenzó a jalear y entonar una especie de “¡A por ellos!” como el que vimos en muchos cuarteles en vísperas de la represión policial contra el referéndum de Cataluña en 2017. Parecido, a ese “a por ellos” pero a lo bestia.

Por último, pero no por ello menos importante, los habitantes del sur y este de Ucrania tampoco verían con buenos ojos las intenciones del nuevo gobierno de incorporarse a la Unión Europea, ni mucho menos a la OTAN. Ciertamente el sur y el este de Ucrania son las zonas más desarrolladas y más industrializadas y con abundantes materias primas fósiles como el carbón, especialmente en la cuenca del Donbass. La entrada en la Unión Europea supondría una vuelta de tuerca más del capitalismo y la sobreexplotación, destrucción del tejido productivo industrial, y con él, de innumerables puestos de trabajo, paro, precariedad, pérdida de soberanía, privatizaciones y la ruptura de relaciones económicas con Rusia, mucho más justas y ventajosas que a las que pudieran aspirar incorporándose a la Unión Europea, por cierto.

Puede que gran parte de la población del centro y oeste de Ucrania se vieran seducidos por los cantos de sirena del sueño europeo; pero para los habitantes de las zonas rusófilas no estaban las cosas tan claras, y más viendo el daño económico causado a otros países de segunda fila que se unieron a la Unión Europea, como el Estado Español, sin ir más lejos.

Así las cosas, la gente del este y sur de Ucrania comenzó a despertar, pasaron de la indignación a la acción, pasaron de estar a la defensiva haciendo cadenas humanas para proteger estatuas de Lenin de la ira de las escuadras del Pravy Sektor, a asaltar las usurpadas sedes de poder locales y regionales y dar un contragolpe popular.

A partir de aquí se dieron tres situaciones distintas que vamos a desglosar por áreas geográficas: las dos primeras lo haremos en esta segunda parte del artículo, y la otra en una tercera parte.

CRIMEA:

La península de Crimea ha pertenecido a Rusia desde que en 1783 Catalina II la Grande se la arrebatara al Imperio Otomano. Incluso en la era soviética pertenecía a la RSFS de Rusia y no a la RSS de Ucrania, hasta que Jruschev decidió transferirla de Rusia a Ucrania en 1954. Esto no fue un gran problema hasta la desaparición de la URSS cuando la Federación Rusa y los habitantes de Crimea entraron en tensión por la cuestión de Crimea con Ucrania.

Al final, ambas naciones ex-soviéticas pactaron que la península se la quedaría Ucrania, pero eso sí, se le permitiría a Rusia mantener su histórica base naval de Sebastopol como sede de la marina rusa en el Mar Negro. Otra parte de la Flota soviética del Mar Negro se la quedó Ucrania, con Odessa como su principal base naval.

Además, Crimea tendría una autonomía especial, mayor que la del resto de las regiones de Ucrania, se constituiría como una República Autónoma (con capital en Simferópol), y no como un oblast como en el resto de Ucrania, también recibiría un estatuto especial la ciudad de Sebastopol y su puerto, por el que Rusia ha pagado religiosamente una cantidad millonaria anual a Ucrania y el contrato por esa cesión está firmado hasta el año 2042.

Durante la consumación del golpe de Estado, el movimiento popular anti-Maidán en Crimea fue creciendo y tomando fuerza, se dieron manifestaciones en las dos ciudades más importantes y grandes de la península: Simferópol, capital de la República Autónoma y Sebastopol, sede de la flota rusa del Mar Negro.

Crimea siempre ha sido la zona de ucrania de mayor sentimiento ruso y ahí apenas se dieron movimientos pro-Maidán autóctonos. Pese a ello, y ante lo que les pudiera venir encima, la gente se organizó en grupos de autodefensa para prevenirse de cualquier maniobra agresiva de las nuevas autoridades usurpadoras de Kiev propiamente dichas, o de la llegada de los escuadrones paramilitares ultraderechistas que las habían aupado al poder.

Las autoridades de la República Autónoma finalmente pidieron ayuda oficialmente a la Federación Rusa y anunciaron un referéndum para consultar a la población la posibilidad de integrarse en ella. Tropas rusas sin distintivos tomaron los centros estratégicos de poder civil y militar en cuestión de horas sin disparar un solo tiro.

Las tropas rusas en su mayoría no tuvieron que venir de muy lejos, estaban en Sebastopol y simplemente se extendieron por el resto de la península, cortaron el paso a la posible llegada de paramilitares del Pravy Sector y Svoboda en el istmo de Perekop y rodearon las bases de las unidades militares navales y terrestres ucranianas en la península.

Los militares rusos no tomaron una actitud hostil con los militares ucranianos, al final estos últimos se pasaron en masa al lado de las autoridades de la República Autónoma de Crimea, cabe suponer que los que fueran oriundos de otras zonas de Ucrania regresarían a sus hogares o a bases militares bajo control ucraniano fuera de la península de Crimea. Las autoridades políticas, funcionarios y policías también desconocieron al nuevo gobierno usurpador ucraniano de la Junta de Kiev y anunciaron su fidelidad a la República Autónoma de Crimea.

El referéndum se celebró finalmente el 16 de marzo de 2014, con las tropas rusas y autoridades crimeanas como garantes de que ninguna fuerza de los golpistas entrase en la península e impidiera la celebración del referéndum. El resultado fue, como era de esperar teniendo en cuenta los antecedentes históricos, demográficos y los resultados de referéndums anteriores, de una aplastante mayoría a favor de la integración de Crimea en la Federación Rusa.

Concretamente cerca de un 96%. La cuestión de Crimea pues, se resolvió de manera rápida, limpia e incruenta. En Crimea Rusia tenía cierta legitimidad legal para entrar, y además la capacidad de hacerlo de manera rápida y fácil sin dar pie a un conflicto directo con Ucrania.

La legitimidad legal radicaría en la petición de ayuda de las propias autoridades de la República Autónoma de Crimea a Rusia para celebrar el referéndum, posteriormente el resultado del propio referéndum una vez celebrado y la pertenencia de Crimea a Rusia desde el siglo XVIII hasta 1954.

Por supuesto, los “socios” europeos y estadounidenses no reconocieron el resultado y se dedicaron a sembrar la duda y desconocerlo, ya que no habían logrado impedir que la gente votara. La capacidad de tomarla fácilmente radicaba en el hecho de ser una península; con una cantidad mínima de tropas terrestres se pudo cortar el estrecho istmo que une Crimea con la parte continental, esto sumado a la superioridad aérea y naval rusa en la zona y con una población y autoridades no hostiles en el interior de Crimea, hacía que Rusia pudiera tomar (o más bien recuperar) la península sin entrar en guerra directa con Ucrania. Pero, por desgracia, los acontecimientos no se resolvieron de una manera tan limpia e incruenta en el resto de las zonas rusohablantes del sur y el este de Ucrania.

JÁRKOV, ODESSA Y RESTO DEL ESTE Y SUR DE UCRANIA (SALVO DONBASS):

En las capitales y otras ciudades de los Oblast de Odessa, Kherson, Mikolayev, Zaporiya, Dnipropetrovsk, Lugansk, Donetsk y Járkov se dieron fuertes protestas contra el golpe de Estado y pidiendo en un principio la federalización de Ucrania. Querían que las regiones tuvieran más autonomía, que Ucrania fuera un estado federal al estilo de otros muchos del mundo, sin ir más lejos la vecina Rusia, y pudieran autogobernarse en vista de que no se habían respetado sus derechos y que además de usurpar el poder central en Kiev, los golpistas del Maidán también tenían capacidad, según la constitución ucraniana, de quitar y poner a su antojo gobernadores regionales.

Los gobernadores no son votados directamente por los ciudadanos de sus regiones si no por el gobierno de Kiev. Ya que no se habían respetado su decisión en el gobierno central y ahora existía un gobierno golpista, al menos que ese gobierno golpista no nombrara a los gobernadores regionales y fueran nombrados por los ciudadanos de sus respectivas regiones, algo como lo que ocurre en las comunidades autónomas españolas, por ejemplo.

En este punto cabe hacer una reflexión que, por supuesto no hemos visto en los grandes medios de comunicación, pero tampoco en los medios alternativos. En Ucrania hasta 2014 (quizá con la excepción de Crimea) no había existido un movimiento político en los oblast del sur y el este del país que reivindicara separarse de Ucrania, como los movimientos independentistas que podemos conocer en el Estado Español, Escocia, Córcega, etc. Puede que mucha gente se sintiera más rusa que ucraniana, que fueran personas de lengua y etnia rusa y ciudadanía ucraniana, pero no les causaba gran problema pertenecer al estado ucraniano, se conformaban con poder vivir (o más bien sobrevivir desde la desaparición de la URSS) y trabajar en paz.

Ese equilibrio voló por los aires con el Euro-Maidán, los vientos de odio que soplaban desde el oeste no auguraban nada bueno, la gente empezó a pedir la federación de Ucrania o la independencia de los distintos oblast, como paso previo, o no, a unirse a la Federación Rusa, pero en cualquier caso bajo la protección de esta como Abjasia, Osetia del Sur y Transnistria.

Una gran parte de la población sentía que ya no quería ser ucraniana, que ya no querían pertenecer a Ucrania, al menos no a esta Ucrania nacida tras el golpe de estado fascista de 2014, un país que les señalaba, perseguía y les consideraba, en el mejor de los casos, ciudadanos de segunda.

En nuestra opinión, este hecho de que no hubiera un movimiento independentista anterior, habla bien del carácter de la gente del sur y el este de Ucrania, no querían líos, sus sentimientos rusos no eran motivo suficiente para querer irse de Ucrania, mientras se les respetara la cultura, el idioma, etc. El querer dejar de ser ucranianos no fue producto de ningún capricho si no de una necesidad vital de pura supervivencia.

En cualquier caso estos movimientos “pro-rusos” como los han venido llamando los medios occidentales, no llegaron a cuajar ni a hacerse con el poder en las citadas ciudades y regiones homónimas salvo en una parte de Lugansk y Donetsk. Cabe suponer que la mayoría de estos movimientos fueron duramente reprimidos, ya fuera por las fuerzas policiales regulares del nuevo régimen o por sus mamporreros ultraderechistas del Maidán, ahora con complicidad de la policía y autoridades y acceso a armas de fuego.

Esto lo suponemos en la mayoría de los lugares citados, pero en Járkov y Odessa conviene detenerse ya que lo sabemos a ciencia cierta y son conocidos detalles de dicha represión.

Járkov y Odessa no son dos ciudades cualesquiera. Son la segunda y tercera ciudades más grandes de Ucrania con unos fuertes vínculos históricos con Rusia y centros de dos polos económicos, industrial terrestre en el caso de Járkov y portuario en el caso de Odessa.

Járkov se encuentra en el noreste de Urania, muy cerca de la frontera con Rusia. En la II Guerra Mundial se dieron aquí hasta 4 batallas entre las tropas invasoras de la Alemania nazi y el Ejército Rojo de la URSS.

En algún momento del Maidán los ultranacionalistas tuvieron la suficiente fuerza como para tomar el edificio de la Administración Regional, pero el ambiente general de la ciudad no les era demasiado favorable, y la población acabó reaccionando; una multitud de miles de personas se juntó en la plaza que hay frente al edificio y se enfrentó prácticamente desarmada a los escuadristas.

Estos estaban fuertemente armados al estilo Maidán; con palos, bates de baseball, escudos arrebatados a la policía, viejos cascos de guerra del desaparecido ejército soviético y protecciones corporales, pero apenas eran unas decenas de personas, o un centenar a lo sumo, frente a una multitud de civiles federalistas, que a costa de muchos heridos les acabaron haciendo prácticamente prisioneros. La policía permaneció inactiva durante estos acontecimientos, no intervino en favor de uno ni de otro bando.

A continuación, el día 7 de abril se proclamó la República Popular de Járkov. La República apenas duró 24 horas, y nunca se pudo llegar a celebrar un referéndum de autodeterminación, puesto que las nuevas autoridades de Kiev lo impidieron. Járkov está mucho más cerca de Kiev que Donetsk y Lugansk y la “Operación antiterrorista” lanzada por el nuevo gobierno usurpador de Alexander Turchínov y compañía, contra todo el sur y este de Ucrania “separatista” tomó Járkov y disolvió la República.

Járkov es una de las ciudades más rusófilas de ucrania, el feudo más importante del Partido de las Regiones, hasta el punto de que cuando Yanukovich sale de Kiev a finales de febrero de 2014 no lo hace en principio para huir a Rusia o a Crimea, si no hacia Járkov, donde estaba programado un congreso de su partido.

Por lo tanto, los nacionalistas radicales ucranianos no son una mayoría como en Lviv u otras ciudades del oeste, ni tampoco son tan numerosos como en Kiev, pero en una ciudad de un millón y medio de habitantes como es Járkov, eran capaces de juntar algunos centenares de jóvenes. En Járkov el movimiento ultraderechista se vincula principalmente con la hinchada neonazi de FC Metalist.

A pesar de no ser ni mucho menos mayoritarios en Járkov, gracias a la complicidad de las nuevas autoridades, a partir del 8 de abril de 2014 los ultranacionalistas han impuesto su régimen de terror en la ciudad “pro-rusa” más grande de las que controla Kiev.

La soleada ciudad portuaria de Odessa ha sido una de las ciudades más rusas de Ucrania. Se encuentra a orillas del Mar Negro, donde arranca el “saliente” de ucrania que se adentra hacia el sur, entre dicho mar y Rumanía y Moldavia. Fue fundada por el almirante español José de Ribas al servicio de la Armada Imperial Rusa de Catalina la Grande. Durante el siglo XIX se convirtió en una de las ciudades más cultas y refinadas del Imperio Ruso, también era una de las que más avances tecnológicos en arquitectura, urbanismo y otras ciencias atesoraba.

Fue una de las ciudades más grandes del Imperio Ruso y uno de sus cuatro grandes puertos: San Petersburgo como salida al Mar Báltico, Vladivostok al Pacífico y Sebastopol y Odessa al Mar Negro. En la Guerra de Crimea, a mediados del Siglo XIX fue bombardeada desde el mar por las flotas británicas y francesas, aliadas de los turcos.

Pero el hecho histórico que más fama ha dado a la ciudad y la ha hecho conocida en todo el mundo más allá del mundo ruso-eslavo, es la sublevación de los marineros del Acorazado Potemkin en 1905, llevada al cine 20 años después por el director soviético Sergei Eisenstein. Durante la Revolución de 1905 los marineros del Acorazado de la Marina Imperial Rusa se sublevan contra el régimen zarista y deciden apoyar a los obreros en huelga revolucionaria de la ciudad de Odessa.

La película soviética, considerada por algunos la mejor, o una de las mejores obras maestras del séptimo arte, narra estos acontecimientos y una de sus escenas más famosas es el momento en el que las fuerzas zaristas cargan brutalmente contra una manifestación de trabajadores revolucionarios, matando a decenas de hombres, mujeres y niños. En ese momento se produce la famosa escena del carrito del bebé cayendo por la monumental escalinata de 200 peldaños que conecta el puerto con el resto de la ciudad. Tal fama le dio que durante la Unión Soviética se le cambió el nombre a la escalinata por el de Escalinata Potemkin.

En junio de 1941 cuando la Alemania nazi invadió la Unión Soviética, las tropas alemanas y rumanas atacaron rápidamente la ciudad. Fue la primera gran ciudad de Europa en ofrecer una resistencia significativa contra las tropas del Eje, aunque nada comparado con lo que estaba por venir en Sebastopol, Stalingrado, Leningrado… En la ciudad y sus alrededores fueron asesinadas durante la ocupación nazi alrededor de 300.000 personas.

Con tales antecedentes, y teniendo también en cuenta que los habitantes de Odessa en años anteriores habían votado por partidos rusófilos como el Partido de las Regiones o el Partido Comunista, era más que esperable que hubiera una fuerte contestación popular al Maidán.

Durante marzo y abril de 2014 hubo manifestaciones anti-Maidán y a favor de la federalización de Ucrania, también hubo choques en las calles con los elementos de extrema derecha del Pravy Sektor y Svoboda, que, al igual que en Járkov, a pesar de ser una minoría, en una ciudad tan grande como Odessa (1 millón de habitantes) eran capaces, por sí solos, de juntar varias decenas o algún centenar de personas.

Es curioso observar cómo, hoy que hay un enfrentamiento armado directo entre dos estados como son Rusia y Ucrania, los mass media nos pintan ciudades como Odessa, Mariupol, Járkov, Jersón o Mikolayev como ciudades muy ucranianas y mucho ucranianas.

A nosotros, que llevamos investigando y trabajando el tema de Ucrania a fondo desde hace 8 años, y que antes incluso teníamos algún conocimiento, aunque fuera básico, sobre la historia de la República Socialista Soviética de Ucrania, no nos engañan.

Odessa ha sido una ciudad rusa, sin matices, desde su fundación hasta la Revolución rusa, y a partir de la misma, y hasta 1991 fue una ciudad soviética de la República Socialista Soviética de Ucrania y con un altísimo porcentaje de la población de habla, etnia, cultura e identidad rusa.

La más masiva de las manifestaciones que se dieron esa primavera en Odessa fue la del 1º de Mayo. Miles de personas salieron a las calles por el Día de los Trabajadores a mostrar su rechazo al fascismo y al gobierno golpista de Kiev y a manifestarse en favor de la democracia, la federalización de Ucrania, la celebración de un referéndum y el respeto a la población y sus símbolos.

Se podían ver banderas de Rusia, pero también se veían todavía banderas de Ucrania, banderas soviéticas de todo tipo, banderas del oblast de Odessa (colores rojo blanco y amarillo) y muchas personas caracterizadas como soldados soviéticos de Gran Guerra Patria y portando retratos de sus abuelos caídos en la Guerra contra la Alemania Nazi.

En Ucrania, en Rusia y en muchos países ex soviéticos, existen todavía unas vacaciones de primavera (parecidas a nuestra Semana Santa), que va del 1 de Mayo (Dia del Trabajador) al 9 de Mayo (Día de la Victoria contra los nazis en 1945). Aprovechando esas vacaciones, el 2 de mayo muchos ultras del F.C. Metalist de Járkov y del F.C. Chernomorets de Odessa se desplazaron a la ciudad para asistir a un partido de amistoso de fútbol entre ambos equipos. Hay que recordar que, a pesar de ser ciudades rusófilas, los ultras tanto del Metalist como del Chernomorets son de extrema derecha.

También acudieron autobuses con nacionalistas radicales ucranianos desde Kiev y el oeste de Ucrania, no necesariamente relacionados con el mundillo de los ultras del fútbol, de tal manera que el clásico cortejo de aficionados hacia el estadio se convirtió en una manifestación de exaltación nacionalista y de gritos de “muerte a los moscovitas” al estilo de las que se hacían en Kiev y el oeste.

La manifestación acabó desviándose hacia el Campo Kulikovo, la gran plaza ajardinada donde se encuentra la Casa de los Sindicatos de Odessa, lugar donde la organización antifascista Borotva y el Partido Comunista de Ucrania habían montado un campamento para recoger firmas contra el Maidán y por la federalización de Ucrania.

Los antifascistas y comunistas que allí estaban pronto fueron superados por miles de neonazis y ultranacionalistas que iban llegando, por lo que abandonaron el campamento y se refugiaron en el interior del edificio de la Casa de los Sindicatos. Los fascistas comenzaron a quemar las tiendas de campaña del campamento y luego prendieron fuego a la misma Casa de los Sindicatos con los manifestantes dentro.

Existen un sinfín de imágenes terribles y muy reveladoras de estos sucesos, que a partir de ahora serán conocidos como la Masacre de Odessa: individuos disparando con pistolas hacia las ventanas del Sindicato donde se habían refugiado los antifascistas; niñas y chicas ucranianas muy jóvenes con garrafas de gasolina y embudos preparando a conciencia cócteles molotov con los que se prendió fuego a la Casa de los Sindicatos; Levgeniia Kraizman cabecilla del sospechoso grupo Femen posando delante de la Casa de los Sindicatos mientras ardía en llamas… (no era la primera vez que se veía a las de Femen compadreando con neonazis ucranianos y bielorusos).

El resultado fue de 48 comunistas y antifascistas asesinados, la mayoría de ellos quemados vivos en el interior del edificio de los sindicatos, otros saltaron por las ventanas y fueron rematados con palos y bates de baseball al caer. También hay imágenes de una mujer embarazada estrangulada con el cable de un teléfono en un despacho del Sindicato.

La policía de uniforme no actuó en ningún momento para impedir la matanza mientras duró el ataque, habría que ver quiénes eran los personajes que dispararon con pistolas hacia las ventanas del edificio, si eran policías de paisano, el SBU (Servicio de Seguridad de Inteligencia de Ucrania) o quién. Se impidió y retrasó deliberadamente la llegada de los bomberos y servicios de emergencia durante los primeros y cruciales minutos, además de los muertos, hubo cientos de heridos. No solo no se detuvo a ninguna persona del grupo agresor, si no que hubo cientos de detenidos entre los supervivientes de la matanza.

El régimen ucraniano lleva más de 8 años negándose a investigar tal masacre, por supuesto durante la presidencia “interina” de Turchínov durante el cual se cometió, pero también durante los años de Poroshenko y del hoy idolatrado Zelensky.

Cabe destacar que la matanza se produjo a pesar de que la actitud de los “pro-rusos” en Odessa siempre fue pacífica, el “crimen”de los mártires de Odessa fue recoger firmas, ya no por la unión con Rusia ni por la separación total del oblast de Odessa de Ucrania, sino por la federalización del país.

En ningún caso llegaron a intentar hacerse con los arsenales de las comisarías de policía como en las regiones de Lugansk y Donetsk, ni siquiera asaltaron las sedes del poder regional como en Járkov. Quizá ese fue precisamente el error, no haber intentado armarse y prepararse ante lo que se les venía encima.

Los medios de comunicación de España, que nos bombardean con la versión única de un solo bando lanzan ahora frases como “esto no se podrá olvidar”. Nosotros lo que sí que no vamos a poder olvidar es la Matanza de Odessa y todos los demás crímenes que a partir de ese momento y todavía a día de hoy ha cometido el régimen ucraniano.

Lo de Odessa, para los antifascistas y antiimperialistas de todo el mundo, marcó un antes y un después. Ya sospechábamos de las intenciones del nuevo régimen implantado por la UE-OTAN en Ucrania, su llegada al poder de manera violenta y materializada por unos grupos ultranacionalistas y neonazis, su revisionismo histórico intentando borrar todo pasado soviético y convirtiendo, ahora ya sin tapujos, al ultranacionalismo ucraniano de Stephan Bandera, la OUN-UPA y demás colaboracionistas nazis en la ideología oficial del Estado; y sobre todo sus medidas en contra de una parte significativa de la población ucraniana como son las personas de habla y cultura rusas, pero los sucesos del 2 de mayo de 2014 vinieron a confirmar nuestras sospechas.

En España y en Occidente en general, los medios de comunicación no dieron mucho bombo a la masacre y además lo hicieron de una manera bastante lamentable. Los titulares de los periódicos y telediarios decían cosas como “Cincuenta personas mueren en enfrentamientos con pro-rusos en Ucrania”. Violaban así algunos de los principios fundamentales de la ética periodística, saltándose a la torera el principio de “Las 5 W”: what, who, where, when and why (qué, quién, dónde, cuándo y por qué).

Cuando un titular es tan sumamente ambiguo deberíamos sospechar. Cincuenta personas mueren en enfrentamientos con “pro-rusos”, pero ¿quiénes fueron los muertos y quiénes los asesinos? ¿los nacionalistas ucranianos mataron cincuenta “pro-rusos”? ¿mitad y mitad? ¿fueron los mal llamados “pro-rusos” los que mataron a cincuenta nacionalistas ucranianos?

Leyendo este tipo de titulares casi se podría deducir que esta última opción era la correcta, cuando fue justo al revés. Además, asistimos a la deshumanización del adversario (decimos adversario, ya que los medios de comunicación “libres, independientes, objetivos y neutrales” ya llevaban meses tomando partido descaradamente): “Cincuenta personas muertas en enfrentamientos con pro-rusos…” al parecer están por un lado los muertos, que son personas y por otro los llamados “pro-rusos”, que no son seres humanos si no una especie de robots teledirigidos, demonios, alienígenas o algo por el estilo.

Pero es que además en este caso las personas muertas eran “pro-rusos”. Menos deshumanizante, aunque igualmente bastante manipulador hubiera sido “cincuenta personas mueren en enfrentamientos entre pro-rusos y nacionalistas ucranianos”.

Para nosotros el titular correcto hubiera estado claro: “Nacionalistas ucranianos asesinan a cincuenta personas en la Casa de los Sindicatos de Odessa”. También se olvidaron los medios de decir quién comenzó atacando a quién, o de escribir un pie de foto que explicara lo que se veía en la imagen: a los fascistas ucranianos tirando piedras y cócteles molotov contra la Casa de los Sindicatos donde se refugiaron los antifascistas.

Solo en el cuerpo del texto de algunas de las noticias se dejaba caer quiénes eran las víctimas y quiénes los verdugos, pero ya sabemos que lo que cala son los titulares.

Ejemplos de manipulación mediática como este nos pueden ayudar a detectar otros bulos, mentiras y medias verdades. Si desarrollamos una capacidad crítica para analizar las noticias de la oligarquía mediática occidental podremos leer entre líneas en ellas. Así cuando lleguen momentos de censura de las ya de por si minoritarias voces alternativas, como el que vivimos ahora, o incluso peores, evitaremos que nos engañen fácilmente.

Cuando el titular obvia algunos datos importantes hay que desconfiar. Ejemplos similares hemos tenido por ejemplo con las guarimbas en Venezuela en los que se daban cifras de personas fallecidas dando a entender que los muertos eran producto de la represión, cuando en realidad la mayoría de los muertos eran la suma de militantes chavistas, policías, y gente que simplemente pasaba por ahí, y por lo tanto muertes causadas en su mayoría por los tranques violentos de la oposición.

También lo hemos visto cuando la presión diplomática de Rusia y Siria obligó a la ONU a lanzar ayuda humanitaria desde aviones sobre la ciudad leal al Gobierno Sirio de Deir-ez-Zor (asediada por el DAESH) y no solo sobre ciudades controladas por los grupos yihadistas como pretendía Estados Unidos. En este caso, nos contaban que Deir-ez-Zor estaba asediada por el Estado Islámico, pero obviaban cuidadosamente, por diversas razones que ahora no vienen al caso, contarnos quién estaba defendiendo la ciudad.

En cualquier asedio, sitio, cerco o como lo queramos llamar, hay una fuerza militar atacante que sitia la ciudad, y una fuerza militar defensora. En la ciudad sitiada puede haber solo militares, o militares y civiles (como en Deir-ez-Zor), ningún ejército asedia ciudades en las que solo hay civiles, si tiene intenciones malignas para con ellos (como era el caso del DAESH con esta ciudad siria de mayoría cristiana y pro-Gobierno) toma la ciudad, hace con ellos lo que quiere y fin.

Volviendo a Ucrania y más concreto a la primavera de 2014, los sucesos de Odessa marcaron un antes y un después. Muchos consideramos el 2 de mayo de 2014 el inicio de la Guerra Civil en Ucrania, por ser el primer momento en el que hubo un gran número de muertos en un solo día, a pesar de ser Odessa una ciudad muy alejada del Donbass, el lugar donde se iba a desarrollar la guerra en el sentido militar de la palabra a partir de entonces.

Cierto es que en los meses previos habían muerto más personas (tanto manifestantes como policías) en la Plaza Maidán de Kiev y alrededores hasta la consumación del Golpe de Estado, pero en este caso fue un goteo de muertes que se fueron espaciando hasta el mes de febrero.

De la tercera área geográfica, la región histórica de Donbass, que se correspondería con los oblast administrativos de Lugansk y Donetsk, hablaremos en la tercera parte de este artículo por su complejidad.

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Precedentes de la guerra de Ucrania

Autor: Colectivo Cierzo Rojo

Es difícil elegir un punto de partida para explicar las causas históricas de la situación actual en Ucrania, podríamos hablar del Rus de Kiev, del Imperio Ruso de Catalina II la Grande y su victoria sobre los Otomanos en 1774, de la desintegración de dicho imperio y el nacimiento de la Ucrania contemporánea con la República Socialista Soviética de Ucrania, la desintegración de la URSS y la Ucrania post-soviética hasta el Golpe de Estado o “Revolución de colores” que fue la “Revolución Naranja” de 2005. Sin embargo, hay un grave punto de inflexión que es fundamental para comprender la situación actual y de hecho podríamos decir que ha sido la que ha conducido a ella.

Por supuesto nos referimos al Golpe de Estado del Euro-Maidán que comenzó a finales de 2013 y se consumó a principios de 2014. En 2013 gobernaba en Ucrania el Partido de las Regiones de Víctor Yanukovich, que había ganado las elecciones presidenciales en 2010 con un 35% de los votos, frente al 25% de la candidata más cercana en la primera vuelta, y un más ajustado 52% – 48% en la segunda vuelta.

A finales de 2013, dicho presidente se encontraba negociando con la Unión Europea un memorando de acercamiento con la misma, pero en el último momento decidió pensárselo mejor, pararse un momentito a leer la letra pequeña y valorar si realmente le interesaba al país dicho acercamiento en las condiciones propuestas por la UE: ese fue su final. A partir de ahí comenzó una campaña cuasi militar, por un lado, y mediática a nivel nacional e internacional por otro, para derrocarle y poner al frente de Ucrania a un gobierno totalmente sumiso a las demandas de occidente. Desde el exterior se alentaron manifestaciones masivas en Kiev para agotar al gobierno y hacerle huir. Recordemos que Kiev es una zona tradicionalmente más pro-occidente que el sur y el este de Ucrania, y es más fácil visibilizar un movimiento pro-UE aunque no sea el sentimiento mayoritario del conjunto del país.

La Unión Europea y Estados Unidos, a partir de ese momento, se comportaron con el gobierno legítimo ucraniano como los mafiosos que realmente son: o aceptas nuestras condiciones tal y como te las proponemos, y rompes vínculos con Rusia, o te echamos. Dicho y hecho. En cuestión de semanas, los manifestantes nacionalistas consiguieron sobrepasar a las fuerzas públicas de seguridad, y con ello hacer huir al gobierno. Entre estos manifestantes había un nutrido grupo de neonazis, que si bien, puede que no fueran una aplastante mayoría, sí eran lo suficientemente numerosos, violentos y bien armados, coordinados y organizados como para ser la fuerza de choque imprescindible para consumar el golpe.

La organización extra-parlamentaria que aglutinaba a la mayoría de estos neonazis era el Pravy Sektor o “Sector-Derecho”, un grupo que utiliza como emblema propio la bandera roja y negra de la Organización de Nacionalistas Ucranianos y de su brazo armado, el Ejército Insurreccional Ucraniano, es decir, los colaboradores de la Alemania Nazi en la II Guerra Mundial. Paralelamente, quizá algo menos violento, o menos organizado para serlo, pero mucho más numeroso y con representación institucional, estaba el partido fascista Svoboda (Libertad), llamado entre 1991 y 2004 Partido Social-Nacionalista de Ucrania. El Golpe de Estado difícilmente hubiera cuajado sin la coordinación de los principales interesados en echar del poder a un gobierno ucraniano que mantenía buenas relaciones con la Federación Rusa, por muy legítimo que éste fuera y por mucho que aún no hubiera terminado su mandato de 4 años.

Para quienes creen a pies juntillas el relato de los medios occidentales, les sonará a conspiración hablar de esta injerencia externa. Pero lo cierto es que los mismos instigadores tampoco se molestaron mucho en ocultarla: para la posteridad quedarán imágenes como la de Victoria Nuland, por aquel entonces representante del Gobierno de Obama para asuntos euroasiáticos. repartiendo galletitas entre los manifestantes golpistas de la Plaza Maidán, y reconociendo ella misma que Estados Unidos invirtió 5.000.000 de dólares para esta maniobra en Ucrania; las fotos de las visitas de apoyo del senador republicano John McCain (país que visita, país que destruye: también se pasó a hacerse la foto y la palmadita en la espalda a los terroristas islámicos en Siria y Libia) con las cabezas políticas del Golpe de Maidán; o el actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, estrechando sonriente la mano a una de dichas cabezas visibles, la del neonazi Oleg Tiagnibok, líder del anteriormente citado partido Svoboda.

Otra prueba evidente de la injerencia fue ver cómo en el Estado Español y en muchos otros países, la totalidad de los medios de comunicación masivos hicieron una campaña de propaganda de blanqueamiento e idealización de los manifestantes golpistas, y de demonización del gobierno legítimo. Ucrania se había convertido, de la noche a la mañana, en “el régimen de Yanukovich” para los medios de alienación de masas, sin importar que hubiera sido un presidente elegido democráticamente 3 años antes y que su mandato aún no hubiera concluido. El intento de contener a las masas de ultranacionalistas violentos mediante el uso de la fuerza policial se convirtió en “brutal represión” a pesar de que la policía ucraniana apenas tenía armas de fuego y el gobierno prohibió el uso de las mismas. No tenían ni siquiera pelotas de goma ni armamento no letal realmente eficiente, esto unido a la abismal inferioridad numérica de la policía frente a los manifestantes y a que estos cada vez estaban mejor armados y preparados (escudos, palos protección corporal similar a la de la policía, etc.) fue agotando a la policía y al gobierno y descompensando la balanza a favor de los nacionalistas.

Estos manifestantes tampoco fueron tachados de violentos, de nazis, de fascistas, ultranacionalistas, golpistas, ni de agentes extranjeros por la prensa occidental. Muy al contrario, los dulcificaron y santificaron: “manifestantes pro-democracia”, “manifestantes pacíficos”, “manifestantes pro-europeos”, “15M Ucraniano”, “indignados” “oposición democrática” y por supuesto hablaban de su movimiento como una “revolución”, o como “el pueblo ucraniano” dando a entender que todo el pueblo ucraniano eran o estaban con ellos, como si todo el pueblo ucraniano pensara igual, como si el pueblo ucraniano fuera un ente monolítico, cuando en realidad no representaban ni siquiera a la voluntad mayoritaria del pueblo ucraniano, aunque fueran muy numerosos y ruidosos en Kiev y en el oeste.

Ya hacia finales de febrero de 2014, pudimos asistir atónitos al que probablemente sea el primer triunfo de un Golpe de Estado violento sin uso masivo de armas de fuego por parte de los golpistas y sin una sublevación del ejército, la policía u otra fuerza armada del Estado. Un estado que renunciaba a sí mismo, a la pieza que hace que un Estado pueda ser llamado tal: el monopolio de la violencia. El gobierno ucraniano que controlaba los resortes del Estado se estaba suicidando, estaba renunciando al monopolio de la fuerza en favor de los manifestantes.

Y decimos sin un uso masivo, porque, efectivamente, comenzaron a aparecer las primeras armas de fuego en manos de los manifestantes, al principio armas ligeras, pistolas y carabinas que mataron e hirieron a varios policías. El objetivo era seguramente hacer flaquear a las fuerzas policiales Berkut que se enfrentaban día y noche a ellos; o bien que éstos al ser atacados por armas de fuego, respondieran haciendo uso de las suyas y así acusarlos de sanguinarios represores en los medios de comunicación occidentales: cualquiera de las dos opciones le valía a la oposición anti-democrática ucraniana.

Pero ni por esas fue suficiente, así que hacia el 20 de febrero comenzaron a aparecer unos misteriosos francotiradores que dispararon tanto a manifestantes como a policías para crear todavía más caos (mismo patrón que en otros lugares como Siria o Venezuela), los muertos se contaban por cerca del centenar, aunque los medios de comunicación occidentales daban a entender que todos los muertos eran manifestantes y por lo tanto causados por la policía, obviando cuidadosamente que a esas alturas ya había decenas de policías muertos y de entre los cientos de agentes heridos, muchos de ellos lo eran por armas de fuego.

Tampoco nos dijeron inicialmente quiénes eran los misteriosos tiradores, pero algunos ya sospechábamos que, siendo que, disparaban tanto a manifestantes como a policías, objetivamente beneficiaban a los intereses de la oposición golpista y, por lo tanto, o bien pertenecían directamente a ella, o eran coordinados por alguien interesado en que ésta ganara el pulso. Nuestras sospechas se vieron confirmados días más tarde por algunos de los propios instigadores extranjeros del golpe, cuando se filtró un audio de Catherine Áston, alta representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, con el Ministro de Exteriores de Estonia (país miembro también de la OTAN desde 2004), El propio ministro confirmó que el audio era auténtico y Aston tampoco lo desmintió.

Al final Yanukovich y su gobierno huyeron de Kiev y de Ucrania, y la hidra de tres cabezas visibles de la oposición pro-OTAN/UE se hicieron con el poder. Estas tres cabezas, que los mass media se dedicaron a publicitar y ensalzar durante los meses previos eran Oleg Tiagnibok, líder del partido fascista Svoboda y los líderes de otros dos partidos de la derecha “moderada” (todo lo moderado que puede ser un golpista) y pro-Unión Europea: el exboxeador Vitaly Klitscho de UDAR y Arseni Yatseniuk, líder provisional del partido Batkivshchyna “Patria”, pues la líder de dicho partido, Yulia Timoshenko, se encontraba en ese momento en prisión, debido a los escándalos de corrupción en los que se vio involucrada cuando estuvo en el gobierno pro-occidental de Yushenko entre 2005 y 2010. Gobierno, por cierto, también surgido de una especie de Golpe de Estado conocido como la Revolución Naranja.

Para dar una imagen de cierta legalidad a su Golpe de Estado, y su nuevo gobierno, la oposición realizó unas sesiones en la Duma en las que se votó la destitución de Yanukovich y su Gobierno por “abandono de funciones” (los mismos que te obligan a huir del país, te destituyen por “abandono de funciones”, el colmo del cinismo) y se votaron a sí mismos como nuevo gobierno “interino”, eufemismo utilizado por ellos y por sus voceros españoles, y occidentales en general, para no hablar de golpismo. Por supuesto, a estas sesiones no acudieron la mayoría de los diputados del Partido de las Regiones, y de entre los que sí acudieron muchos se vieron amenazados o incluso agredidos o linchados por los nuevos amos de la calle, los escuadristas del Pravy Sektor y Svoboda que se apostaron en la puerta de la Duma estatal para impedir su entrada. Algo parecido pasó con los 32 diputados del Partido Comunista de Ucrania (casi 2.700.000 votos en las parlamentarias de 2012, quedando por delante en votos de los fascistas de Svoboda y muy cerca de UDAR de Klitschko) que se les impidió el ingreso en la Duma.

Durante, y sobre todo después del Maidán, se desencadenó una brutal caza de brujas contra los comunistas ucranianos por parte de los paramilitares de Pravy Sektor, Svoboda y otros grupos fascistas. Se asaltaron sedes del Partido Comunista, se hicieron quemas públicas de las banderas, libros y publicaciones que se encontraron en las sedes, al más puro estilo Alemania años 30, hasta se linchó, agredió salvajemente y asesinó a muchos de nuestros camaradas. Los nuevos amos de la situación se dedicaron también a derribar estatuas de Lenin y vandalizar y destruir los monumentos a la victoria soviética contra la Alemania nazi y a los hombres y mujeres que la hicieron posible.

Los tradicionales desfiles del 8 de mayo, donde veteranos de la Gran Guerra Patria conmemoran la victoria sobre la Alemania nazi, fueron a menudo asaltados también por estas escuadras y los jóvenes nazis se dedicaron a pegar cobardemente a estos ancianos comunistas y antifascistas dispuestos a no olvidar la historia. Por supuesto, a los pocos meses, tanto el Partido de las Regiones como el Partido Comunista de Ucrania fueron formalmente ilegalizados, aunque de facto ya estaban proscritos.

Aunque largo, este artículo es sólo un breve resumen del golpe de Estado que la UE-OTAN materializaron en el invierno de 2013-2014 para derribar a un gobierno legítimo, dispuesto a priori a establecer buenas relaciones con la Unión Europea, e incluso a entrar en ella, pero también partidario de mantener los vínculos económicos e históricos con la vecina Rusia. Con esta primera parte pretendemos desmentir una de las falacias fundamentales de la propaganda con la que los mass media nos bombardean el cerebro constantemente desde hace unas semanas.

Esos medios, dan por supuesto, o a veces incluso lo afirman explícitamente, que Ucrania es un régimen democrático al estilo de las democracias burguesas multipartidistas de Europa y que su presidente Zelensky es un gran defensor de la democracia y ahora prácticamente también un héroe de guerra.

Ni Zelensky, ni anteriormente Petro Poroshenko son ningunos demócratas por mucho que hayan sido elegidos en las urnas, ya que las elecciones no han sido para nada justas, con partidos como el de las Regiones (el más votado mientras fue legal), o el Partido Comunista ilegalizados desde hace 8 años y sin opción a reinventarse con otras siglas ni a la participación política, ni siquiera en la calle fuera de las instituciones. Zelensky y Poroshenko han sido dos rehenes, aunque rehenes con gusto, de los neonazis y neofascistas ucranianos y de los oligarcas pro-occidentales que los financian y auparon al poder en 2014 (incluidos algunos de origen judío y sionistas como Igor Kolomoisky), y estos oligarcas a su vez unas marionetas de la OTAN.

La burguesía imperialista occidental, una vez más, muestra su verdadera cara, impone a los pueblos su sistema político, pero cuando incluso jugando con sus propias reglas ganan las opciones que no le interesan, rompe la baraja, pisotea los derechos y decisiones soberanas de los pueblos y saca a pasear a sus mamporreros fascistas para imponer su agenda internacional, lo hemos visto a lo largo y ancho del mundo, en Ucrania en 2005 y 2014, pero también en muchos lugares de Latinoamérica, como Bolivia o Venezuela.

En resumen, el Golpe de Estado del Euro-nazi-Maidán triunfó claramente en la capital, Kiev y en el resto de la zona centro-oeste de Ucrania, pero ¿qué pasó después? ¿qué pasó en el resto de Ucrania, en el centro y el sur donde los habitantes habían votado tradicionalmente por unas buenas relaciones con Rusia y el respeto mínimo al legado material y simbólico de la Unión Soviética? ¿se quedarían de brazos cruzados mientras los discípulos de Stephan Bandera pisoteaban sus derechos, sus decisiones soberanas, su lengua, su economía y sus costumbres y tradiciones? Esto lo dejamos para la segunda parte de este artículo.

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Análisis

Rusia invade Ucrania: no a las guerras imperialistas

Autor: Samuel Gimeno

El pasado jueves 25 de febrero Rusia invadió Ucrania, empezó por Donetsk y Lugansk. la provincias independentistas continúo por el sur cercano a Crimea y ha acabado la semana bombardeando Kiev.

Putin ha cometido un error geoestratégico, para poner un gobierno títere en Ucrania no hace falta hacer una invasión. Se ha sentido atacado directamente y ha reaccionado de la peor forma posible. En un mundo interconectado no puedes aislarte haciendo una invasión a un país amigo y hermano como es Ucrania.

En mi opinión esta va a ser una guerra rápida para poner a un régimen pro-ruso en el país. Zelenski tiene los días contados como presidente a no ser que sea un gobierno de concertación con el beneplácito de Moscú. Zelenski sabe que Ucrania está sola ante la invasión de Rusia, con lanzagranadas y misiles Stinger se puede resistir pero poco tienes que hacer con quién puede reducir a cenizas tu país con un solo botón. Yo creo que Zelenski optará por la opción Allende de morir resistiendo heroícamente.

La diplomacia aquí tiene poco que hacer sobre todo con alguien como Sergei Lavrov al frente del ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

La OTAN que es la razón principal por la que Putin ha empezado la guerra, poco ha hecho y va a hacer porque Ucrania no es un país miembro.

La UE y Estados Unidos han sancionado económicamente gravemente a Rusia y Bielorrusia. Muchas empresas han dejado de operar en Rusia como Apple, Samsung con una excepción JTI, la tabacalera que es la mayor tabacalera extranjera en Rusia.

Si analizamos los bandos, en el lado ucraniano tenemos una fuerte extrema derecha con partidos como Sbovoda, Pravy Sektor y paramilitares como el Batallón Azov abiertamente fascistas. Además ha aumentado desde el Euromaidán la pujanza de figuras como Stépan Bandera. Volodimir Zelenski es un cómico y actor que ganó las elecciones como la opción menos mala y un poco por el hartazgo general en la Ucrania post-Euromaidán. Ucrania ha estado en guerra desde 2014. No olvidemos que Ucrania además es lider en exportación de gas neón, un componente esencial para elaborar las fotolitografías y las impurezas en los chips de silicio que se usan en todo el mundo tanto los más avanzados como los menos.

Por el lado ruso tenemos a Putin y Lavrov, dos dirigentes bastante inteligentes y de los mejores políticos del mundo actual, se podrá estar más o menos de acuerdo pero su valía está fuera de toda duda. Han sabido poner a Rusia de nuevo en el mapa de los países más avanzados.Pero Rusia tiene una economía muy dependiente del exterior, tiene muchas materias primas que necesita exportar y que le paguen, además la mayoría de productos son exportados de Occidente. La guerra de Ucrania es una guerra imperialista, como lo han sido las de Irak o Afganistán. Pero la exacerbada reacción de Occidente ante la invasión de Ucrania va a convertir a Rusia en un paria internacional al nivel de la Sudáfrica del apartheid.

La UE ya ha proscrito RT y Sputnik en territorio europeo y conseguir verlas es más complicado que ver el Último tango en París en la España franquista.

Al final la guerra imperialista la pagaremos las clases populares con subidas de los productos básicos, ya hablan de subidas del trigo, la gasolina, el gas natural y más cosas que volverán a repercutir en las cifras récord de inflación que tenemos ya estos últimos meses. Como siempre las subidas de salarios y pensiones serán insuficientes.

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Análisis

El alma en tránsito de Battiato y otros fantasmas

Autor: Lorient Jiménez – @desiertodesara

Este texto fue escrito el pasado mes de mayo. No lo he publicado hasta ahora, en parte, porque no fue escrito con la mente puesta solo en sus lectores, sino también en quienes nunca podrían leerlo. Ha hibernado, además, para saber si el pasado es algo digno de ser revisitado. Dejo la respuesta abierta a vuestra lectura.

Murió Franco Battiatto. Pero tal vez, solo tal vez, eso no sea lo importante, porque si la voz del padrone estaba en lo cierto, a estas horas estará reencarnado, y como todo el mundo sabe las penas con transmigración son menos. Lo que de verdad importa, ay, está menos claro. ¿Por qué Battiato es ahora importante para mí, cuando nunca antes lo había sido más allá de un cierto respeto? ¿Por qué su muerte -en absoluto inesperada- me deja con una incomodidad y un desasosiego cuyo origen llevo una semana intentando ubicar? ¿Por qué a su imagen le suceden siempre en mi cabeza las de “otros”?

Empecemos por el principio: Battiato es un recuerdo de mi infancia, y ahí podría haberse quedado, como una Marta Sánchez cualquiera. Años después, hacia el 2000, se coló de nuevo en mi vida a través de Stefano, quien me descubriría parte de su riqueza y su complejidad. En realidad, mis recuerdos no abarcan mucho más, por eso me ha sorprendido que lo que viene a rondarme de continuo durante esta semana es aquel Strani Giorni, (“días extraños, vivimos días extraños”). Nunca una canción supo mezclar mejor el deseo de paz, las reverberaciones de la reencarnación -que ya se le apuntaban a Battiato- y la necesidad de hacer balance, esto es, de ajustar cuentas con una humanidad cruel.

Conocí esa canción bajo la forma de dueto con Carmen Consoli (ver aquí el maravilloso video original), y en este punto he podido empezar a entender porqué de entre todo lo poco que conozco del Maestro me ronda esta canción y no otra.

Carmen Consoli. Catanesa como Battiato, tiene un don muy concreto: la habilidad de hablar con el pasado, ya sea vivo o muerto, y de seguir los hilos que conectan una generación con las que les antecedieron. Puede gustarte más o menos su música, pero escuchando Bianco e nero o Quattordici luglio vas a entender la vida de su madre mejor que la de la tuya, o incluso, lograrás entender a tu madre mucho mejor. En cierta manera actúa como una médium. Como un puente.

2011

Por si no os habíais dado cuenta, esta es una historia generacional. Si nos ponemos quisquillosos, son las preguntas que me gustaría hacerle a mi padre sobre momentos de su vida paralelos, creo, a los que me toca vivir hoy. Este año hará diez años que ya no está, y si su opinión cuenta para algo, después de la muerte no hay nada, y en el caso de que hubiera algo parecido a un alma imperecedera, él se negaría a que viniera a visitarme y a aconsejarme, aunque solo fuera para no darle la razón a ningún cura.

Así que heme aquí, escribiendo. Creo que esto le gustaría más que ningún médium o sacerdote. Porque mi padre ya no me habla. La última vez que conversé con él -con su fantasma, claro- fue un día de mucha fiebre al poco tiempo de que naciera Bruno. Me dijo que estuviera tranquilo, que todo iba a ir bien. Que podía confiar en que yo sería un buen padre, y que no tuviera miedo, y todas esas caricias espectrales que susurran los fantasmas cuando nos quieren bien.

Eso fue todo. A medida que habían pasado los años sus visitas se habían ido espaciando hasta detenerse después de aquella. Y a mí no me ha quedado más remedio que buscar su consejo y algún tipo de analogía/consuelo en otros sitios. En Battiato, por ejemplo, aunque mi padre y él solo se parecen en que están muertos, y en que supieron mantener abierto un diálogo entre su generación y las que les siguieron. Pero hay otras vidas. Esto es importante: hay muchas vidas, pero muy pocos momentos que anuden todos los hilos en una experiencia común y compartida. Y sin embargo, hay cauces, y caminos, redes, por las que muchos deambulamos y transitamos y que dotan a esas muchas vidas de colores y tonos y experiencias y sabores similares, como las primeras veces que ibas a casas de amigos o primos a comer, y todo te recordaba a tu casa, pero era ligeramente diferente y eso era la mismo tiempo excitante e incómodo.

Circa 1980

El final de los 70 vino a ser eso: un sendero muy concurrido en el que se fueron agostando esperanzas, pero también se calmaron furores. Significó, para la generación de mi padre y mi madre, el momento de cambiar y también el de asumir (más) responsabilidades; el periodo en el que cambió la marea y no todos supieron o pudieron mantenerse firmes. El tiempo de los Los Hombres G, Margaret Thatcher, El Equipo A, Los GAL, Ronald Reagan, Morrissey y Felipe González surfeando sobre las promesas del futuro de nuestros padres, esto es, de nuestro presente. Porque creímos que fue en 2008 cuando se decretó que viviríamos peor que nuestros padres, pero con toda probabilidad eso ocurrió la mañana del 20 de enero de 1981.

“Los bárbaros a las puertas”, fotografía, 1981

Yo nací en 1979; en 1985 nacería mi hermano (mi padre, entonces, con 38 años). En 2021 nació Nicolás, yo, con 41. Después de todos estos años, no tengo la más mínima idea de que pensaba, de cómo se sentía mi padre acerca de todo esto, sobre el vértigo de la paternidad, sobre el comienzo del fin de la Transición. Etc. Después de todos estos años, apenas sé cómo florecieron y se gastaron sus esperanzas. Qué hostias, ni siquiera creo estar seguro de cuáles son las mías.

Es curioso que pueda conocer los sueños de un extraño mejor que los de mi padre, pero así es. Por ejemplo, a mi padre nunca le cayó demasiado bien Peter Gabriel, ni tampoco se puede decir que le interesara demasiado. Tal vez habría cambiado de opinión de saber que, igual que cuando grabó Biko en oposición al apartheid sudafricano en 1980, desde hace muchos años se mantiene como un firme opositor al apartheid israelí contra los palestinos. Recordemos, porque es relevante, que a partir de 1980 fue difícil para mucha gente permanecer en el lado correcto de muchos conflictos.

Peter Gabriel había dejado Genesis en 1977 para arrancar su carrera en solitario. Al contrario de lo que suele ser habitual en el mundo del rock, no fue una ruptura traumática, y Gabriel incluso terminó la gira que el grupo tenía programada. Con los años, explicitó a fondo los motivos para tomar aquella decisión, como las ganas de arrancar un proyecto en solitario, la necesidad de bajar el ritmo respecto a lo que suponía una vida en carretera con uno de los supergrupos de los setenta y, sobre todo, la voluntad de implicarse en la crianza de su hija recién nacida. Pero sea como fuere, antes de contarlo en entrevistas, Gabriel ya había escrito Solsbury Hill, y pocas veces se ha escrito una canción en la que se plasme con más vitalidad la victoria del cambio artístico, personal y de época sobre sus enemigos y obstáculos. El vértigo, la adrenalina, la duda, la voluntad.

Por lo que sea, todo esto de dedicarse a la paternidad, protegerse de la avalancha del éxito y demás no funcionó muy bien, y Gabriel acabó divorciado y alejado de su primera hija, Melanie, quien había sido al fin y al cabo uno de los detonantes de sus decisiones, en especial de su ruptura con Genesis. Creo que por eso la primera canción de su disco de 1992, Us, es “Come talk to me”, una especie de súplica / conjuro en el que pide a su hija que hable de nuevo con él, que se liberen de la tristeza que les sobrevuela. “No vine a robar, todo esto es tan irreal”, y en estos versos se encierra la incredulidad ante el propio devenir de los acontecimientos, a cómo hemos llegado a esto.

Así, el primer disco de Gabriel en solitario en 1977 se abría con Solsbury Hill -era la segunda canción, pero tenía voluntad de apertura, en tanto que Moribund the Burgermeister, grande como es, se antoja como una rareza y más como primera pista del LP-, anunciando una nueva vida, un nuevo proyecto, compromiso, esperanza. Por su parte, Us sería, quince años después, el último disco de esta etapa de Gabriel, abierto como digo por Come talk to me, por un monumento al distanciamiento, a la soledad y al sentimiento de fracaso emocional. No solo eso: después quedaría un artista exhausto, que tardaría diez años en sacar su siguiente álbum, y solo dos más después de 2002. Eso sí, la gira de 1993-94 nos dejaba ese montaje entre hortera y maravilloso (y como siempre con Gabriel, muy teatral) con el que se abría el show, precisamente con Come talk to me.

La vida y la trayectoria definen una época, en cierta manera. O cierto tipo de personas de cierta época. Por escapar de la aliteración: los ochenta fueron una época confusa y decepcionante, de repliegue en muchos aspectos, para la generación nacida en los años 40; fue, también, el momento del despliegue de sus proyectos de madurez, y para muchos esto agotó su mojo, su elan y su maná, dejando un reguero de divorcios, discos fallidos y causas literalmente perdidas.

1994 (ida)

Debía de estar coleando la gira de Peter Gabriel de la que hablábamos cuando pasaron tres cosas. La primera, Kurt Cobain se suicidó. La segunda, Tony Blair era elegido líder del laborismo británico, y sería elegido primer ministro del Reino Unido tres años más tarde. La tercera, mi padre y yo fuimos juntos a comprar la edición del 20º aniversario del The dark side of the moon de Pink Floyd que había salido el año anterior. Eran los noventa, y si en el resto del mundo occidental esto significaba respirar aliviados porque partidos socialdemócratas volvían al poder para hacer las mismas políticas que habían hecho Reagan, Thatcher, Kohl y cía., en el Estado español era lo mismo, pero al revés y con similares políticas. Eran los noventa y para la gente de la generación de mi padre eso también quería decir que podían empezar a hablar el mismo lenguaje que sus hijos, tras una década enseñándonos a hablar.

Solo gente viviendo el momento

En casa, eso suponía que yo podía acceder a decenas de discos y singles tanto de mi padre como de mi madre; ambos solían coincidir en la música aragonesa y los cantautores, y alejarse en las arenas del rock. De hecho, fue de la mano de mi padre que yo primero y mi hermano más tarde descubriríamos grupos como Iron Maiden y Soziedad Alkoholika, amén de Gwendal e Ixo Rai. Por esto dije más arriba que mi padre tuvo, entre otras, la virtud de mantener un diálogo intergeneracional.

Pero lo de The dark side of the moon fue distinto, porque no iba de descubrir algo juntos, sino de que él me dejaba acceder a una parte de su pasado, distinta de otras más públicas, conocidas o accesibles. Más íntima. Serena. Intensa, también.

Fue también una ventanita a lo que puede que fueran sus primeros fallos de memoria. O no, quién sabe. Ahora entiendo que con cuarentaypico es fácil que los recuerdos te hagan un raro y estés convencido de que Wish you were here (canción) estaba en el Dark Side. Por lo que sea, mi padre no conservaba discos de Pink Floyd y no había wikipedia, amigos. Recuerdo su cara de ligera decepción tras escuchar el disco. “Estaba en el de la vaca, pues”. Que tampoco, porque el de la vaca era el Atom heart mother, y ahí no estaba el Wish you were here, que era un disco en sí mismo. Ahora mi padre está muerto y me resulta imposible escuchar esa canción, porque fue la que toco Juanma en su funeral. Mierda, casi tampoco puedo entrar en el patio de casa, donde la tocó. Y tampoco puedo porque sé que la grabé en una casette, pero no sé si la conservo, y, además, tampoco tengo donde reproducirla; sin embargo, tampoco querría aunque me hiciera con una pletina, por, ya sabéis, todo lo anterior.

Pero buena parte de todo esto entonces no lo sabía, y no podía saberlo, y realmente me habría dado igual, porque la caja del 20º aniversario era preciosa y yo solamente podía pensar en que le había hecho una raya al CD y pegaba un salto en Money. Mi padre nunca me lo echó en cara. Y me hablaba de Gilmour, y de Waters. Ves, por Waters, al contrario que por Gabriel, tenía respeto. Le adjudicaba -con razón- la autoría de The Wall, que era lo que estaba haciendo mientras Gabriel lanzaba su carrera en solitario y yo nacía, más o menos.

De Roger Waters nunca supe gran cosa; ahora, con el tiempo, me pregunto si el hecho de que aceptara su expulsión de Pink Floyd en 1984 fue una decisión más artística o personal; es decir, si fue como en el caso de Gabriel un cambio de rumbo, una búsqueda de nuevas esperanzas u horizontes cuando parecía que se difuminaba el futuro y que el pasado había perdido impulso. Al igual que Gabriel, Waters plegó velas musicales durante años en 1992, atrapado en una crisis creativa y víctima de su criatura, en su caso más The Wall que los propios Pink Floyd. También como Gabriel, a pesar de todo ha querido y sabido mantener un compromiso, quiera decir esto lo que quiera decir.

Roger Waters y el compromiso

1994 (vuelta)

En 1994 yo sabía poco de la muerte. Mi abuela Adelina no fallecería hasta dos años después, y el resto de personas cercanas que han muerto lo hicieron mucho más tarde, por suerte para ellas y aunque fuera igualmente demasiado pronto. Por eso, lo de Kurt Cobain, me pilló con un poco de fenómeno fan, pero sobre todo con curiosidad por ese tránsito del que conocía tan poco, y sobre todo, me interesó el duelo, algo de lo que lo ignoraba todo. Un poco por eso fue por lo que me terminaría pillando dos discos bastante dispares entre sí pero sobre los que acechaba la sombra del “Club de los 27” y del suicidio de Cobain. Uno, The Cult de The Cult, pues la historia ha terminado por ponerlo en el mismo lugar que lo puse yo al poco, en el fondo de una estantería, si bien diré que no era tan, tan malo como se le llego a criticar, solo era… forzado.

Sleeps with angels es harina de otro costal. Es, de hecho, el costal entero. Hay que entender que, con catorce años, de Neil Young no conocía nada, solo ese Keep on rockin’ in the free world cuyo video me martilleó bastante, por esa estética vagabunda y desaliñada, y, sobre todo, la versión que había tocado de All along the Watchtower en 1993, en el concierto de homenaje a los 30 años de carrera de Bob Dylan.

Por favor, verse el video en el enlace anterior, con el contexto de un chaval de 13 años que ve un concierto de homenaje a Dylan en la MTV o la emisión en abierto de l0s 40 de Canal+, en plan “qué bonito, que folky, que rock más accesible” y se encuentra con este señor haciendo estas cosas. Por eso, cuando leí -en la Popu, dónde si no, que la había descubierto mientras me recuperaba de la artroscopia de rodilla- que Neil Young sacaba un disco centrado en la muerte de Cobain, pues ni me lo planteé: ahorré, o supliqué, o yo que sé qué, y me lo compré -ese y el The Downward Spiral de NIN-. Se decía que la nota de suicidio del cantante de Nirvana incluía referencias a Young, y que el disco nacía de ese diálogo con la muerte de otro músico, como habían surgido muchas canciones y discos suyos antes.

Escuchar con esa edad un disco así -maduro, oscuro, triste y, sobre todo, con una mirada larga, casi histórica sobre la música y la propia sociedad norteamericana- te cambia la perspectiva. Otra cosa que aprendí de mi padre es a traducir compulsivamente las letras de los discos en inglés que llegaban a mis manos. Me resultaba fascinante la facilidad con la que Young pasaba de pistas duras y oscuras -como Piece of crap o la dedicada a Cobain y que daba título al disco, Sleeps with angels– a Change your mind, una canción larga y envolvente, en la que la luz emerge entre una densa línea de bajo, casi como gotas, o susurros en una duermevela. Pero tal vez lo que más me llamó la atención del disco es cómo, conociendo la parte más dura de Young (el single Piece of Crap, el All along de Dylan o el Keep on rockin’), era capaz de absolutas maravillas suaves, íntimas, (agri)dulces y recurriendo a instrumentaciones como el jodido clavicordio. En serio, ¿quién usa el clavicordio en un disco de rock?

Sleeps fue el disco central de un total de siete álbumes de estudio y dos directos (el eléctrico y saturado Arc y el Unplugged para MTV) lanzados entre 1989 (Freedom) y 1996 (Broken arrow), que convirtieron a Young en el referente de toda la generación indie y grunge, incluyendo una colaboración y gira con Sonic Youth por California en 1991 y Mirrorball, disco con Pearl Jam en 1995.

Con estos nueve discos -el grueso de su producción noventera- Young había dado carpetazo a su etapa experimental, que coincidía más o menos con su turbulento fichaje por Geffen Records en 1982 -tras un parón de giras de cuatro años- hasta su vuelta a Reprise en 1988. De nuevo y al igual que en el caso de Gabriel, Battiato o Waters, 1980 se había erigido en divisoria para Young, e intuyo que para toda una generación; se dan, como es lógico, diferencias: acostumbrado a grabar y girar con Crazy Horse, Young era y es, no obstante, un solista. En su caso, el reto del cambio tuvo que ver con otros factores. Primero y fundamental, artístico:

The 80s were really good. The 80s were like, artistically, very strong for me, because I knew no boundaries and was experimenting with everything that I could come across, sometimes with great success, sometimes with terrible results, but nonetheless I was able to do this, and I was able to realize that I wasn’t in a box, and I wanted to establish that.

Segundo, y más fundamental todavía, Young se topó en 1980 con la parálisis cerebral de su hijo Ben, que le impedía funciones básicas como el habla. Re·ac·tor (1981) y especialmente Trans (1982, el primer disco en Geffen) están grabados haciendo un uso intensivo de los sintetizadores y el vocoder (sintetizador de voz), mediante los cuales intentaba establecer una comunicación con su hijo. Me gusta creer que parte de la habilidad de Young para experimentar y romper barreras generacionales tiene que ver con esta fase de experimentación tan condicionada por la enfermedad. O no, vete a saber, a lo mejor es mera necesidad de recomponer por otros medios el vínculo que ha tenido dificultades para desarrollar con su hijo.

Puede que la canción que mejor define esta época y estos dos discos en concreto sea Transformer Man. Siempre me ha parecido fascinante el contraste entre la versión original y la que toca en 1993 en el acústico de la MTV. Según tengo entendido, ésta es la primera vez que la interpreta sin distorsión y con las letras perfectamente audibles. Nunca te quejes (no va por nadie, Peter Gabriel) de las dificultades para comunicarte con tus hijos sin antes escuchar esta canción y entender su contexto.

En fin. Neil Young siempre ha sido mi preferido. Lo he considerado, además, una elección y un descubrimiento muy íntimos en los que no han participado ni mis padres ni mis amigos. Casi ni la MTV, que me llegó durante unos años por azares de la parabólica de la comunidad. Después ha sido un músico del que he disfrutado mucho en común; es verdad que cuando pienso en él comparado con el resto de los que hemos estado hablando, no me cabe duda de que mi padre, por ejemplo, lo conocía y lo respetaba. Pero siempre me quedó la sensación de que para él, o para mi madre y otra gente de su generación o de su círculo, la música de Estados Unidos siempre sonó más lejana que la británica o la francesa, y que la querencia por modas o géneros como el grunge, el rap o el noise tenía algo de último episodio de la hegemonía cultural yanki, por muchas pajas mentales que yo me hiciera sobre lo libre de mi gusto.

Sea como fuere, Neil Young ahí sigue. Tiene 75 años y sigue tocando y sacando discos a un nivel altísimo. Me atrevería decir que algunas de sus mejores obras han llegado después del 2000, cuando otros ya han echado la persiana y apenas giran de cuando en cuando para mantener su nivel de vida. Greendale (2003) o Le Noise (2010) aguantan perfectamente la comparación con sus clásicos de los setenta. Ni que decir tiene que, además, su compromiso social y político tampoco ha decaído durante todo este tiempo.

La conclusión, supongo, tiene que ver con que es posible mantener el sueño vivo. La divisoria de los 80 fue más productiva para todo el mundo de lo que muchas veces pensamos, pero algunos fueron capaces de ir más allá y mantener la llama durante décadas, y también que somos capaces de compartir sueños, lenguajes, músicas, imaginarios y posibilidades, y trascender las barreras generacionales, algo que me empieza a parecer una de nuestras grandes losas.

2021

Bien. Ha sido todo un viaje. No sé por qué lo he hecho, y no sé por qué me habéis seguido, lo cual suele ser un motivo perfecto para cualquier viaje. No he conseguido encontrar el alma de Battiato, que sigue vagando en busca del cuerpo adecuado para encarnarse. Sigo sin poder hablar con mi padre, sigo sin conocer cuál fue el futuro suyo que no llegó a ver, es decir, mi presente; y eso me enfanga y me traba, y me cuesta, me cuesta tanto pensar en mi futuro, o sea, en lo que será el presente algún día de Nico y de Bruno.

Mientras iba escribiendo esto ha habido un jaleillo con una escritora supuestamente joven que, a pesar de reclamarse supuestamente de la izquierda gusta de usar insultos de la nueva derecha alternativa, metáforas y lecturas del viejo falangismo y anhelos de la familia protegida por el ángel del hogar y mantenida por el varón proveedor, repoblando España y haciendo innecesaria (¿e indeseable?) la inmigración.

Lo jodido no es su predicamento, ni la lluvia fina, que cala y que empapa y prepara el terreno para que otros con menos escrúpulos y más crueldad y cinismo siembren y recojan. No. Lo jodido es que hay un rincón de todos nosotros, de todas nosotras, padres, madres, (abuelos, abuelas, gente que cuida mirando al futuro, en general) en que admitimos que tiene razón. O de modo más preciso: en ese rincón habita el miedo, el miedo más intenso, el que hace posible que tenga razón, y que la tenga cualquier discurso que nos dé la seguridad necesaria para nuestros vástagos.

Aun así: nunca nadie con ningún discurso que garantice seguridad para nosotros, para nosotras y nuestras hijas e hijos estará diciendo la verdad. Siempre vamos a vivir con miedo, con punzadas de dolor que, puntual o continuamente, nos ponen en tensión y nos avisan de cualquier perturbación en la fuerza, nos alertan de cualquier amenaza, real o imaginada. Nadie tuvo esa seguridad en el pasado y nadie la tendrá en el futuro. La generación que no murió, emigró, y la que no, se inmoló. Y todos los padres lloraron, y todos las madres intentaron proteger, y todos ellos estuvieron ahí para sus hijos cuando volvieron alegres o derrotados, vivos o muertos, o cuando no volvieron y nunca más se supo de ellos en este mundo. Y se volvieron a levantar.

Lanzamos a nuestras hijas e hijos hacia el futuro, con la esperanza de morir antes que ellos, sin saber si estarán bien, y no hay incertidumbre comparable. Pues el individuo, y el colectivo sincrónico tienen un amplio abanico de decisiones sencillas: la rendición, el suicidio, la adaptación, la resistencia… para ellos no hay esa incertidumbre, solo incapacidad para someterse o cobardía para liberarse.

¿Qué tiene que ver todo esto con Battiato, con Gabriel, con el resto, con mi padre? No lo sé. Tal vez que lo intentaron, y que desde lugares muy distintos nos siguen diciendo que no nos rindamos, que día tras día, año tras año, caminando por las mismas calles, colinas y campos, siempre habrá alguien, un ángel, que nos diga que nos espera un mañana, incluso una vida mejor. Y nos avisan, nos previenen: que lo que cambian no son ni las calles ni los campos, ni la vida mejor, sino el ángel y quien le escucha. Que no hay más que un escenario y la historia es una continua sucesión de ángeles y fantasmas susurrándonos anhelos. Que cuando llegue nuestro momento, nos convertiremos en aquellos ángeles y en estos fantasmas y bisbisearemos. No hay nostalgia posible, solo decir mejores y más hermosas palabras y rumores que aquellos que recibimos.

Ahora bien, si esos susurros estarán cargados de esperanza y horizontes, de posibilidades y promesas, o de miedo y rencor y de precauciones que se tornan muros, esa es posiblemente nuestra única elección y la única batalla que podemos dar. Y en todos los días extraños que nos están tocando vivir habitan ecos de murmullos y melodías de tiempos pretéritos, que debemos recoger y cuidar como pájaros de alas quebradas. Y alzar una voz potente, y despedirnos, porque nunca está lejos el día en que salgamos de escena. (Lorient exeunt).

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Presentación en Uesca de “Identidad e historia”

El viernes 28 de febrero, a partir de las 20:00 horas, en la Librería Anónima, de Uesca (Huesca), se realizará la presentación del libro Identidad e Historia. Aragón como construcción nacional, a cargo del autor Daniel Lerín Cristóbal.

El libro, que se publicó en junio de 2019, llega a la ciudad de Huesca, una localidad con especiales vínculos para el autor del ensayo, ya que es el sitio donde ha estado viviendo la mayor parte de su vida.

Esta obra es un ensayo, trabajado por el autor durante casi dos décadas. Un repaso provocador y alternativo, un retrato fresco, que invita a pensar y repensar sobre muchas de las claves y los debates que se dan actualmente en Aragón. Antropología, historia, cultura, sociología, economía o política, se dan la mano en esta extensa obra escrita con cariño y dedicación, para divulgar y conocer la realidad aragonesa en términos colectivos.

Identidad e historia nos transportará al Aragón medieval, la organización del reino a través de sus fueros, el poder compartido con el monarca, los antagonismos con Cataluña, la vecindad con Occitania. Y por supuesto la llegada de los Trastamara, las reacciones del fuerismo, la lenta desnacionalización aragonesa y la aculturación castellana, hasta llegar a los Decretos de Nueva Planta. Un viaje que explica la creación del Estado-nación español, las provincias, el baturrismo, el surgimiento de los movimientos nacionalistas, el Consejo de Aragón y la represión franquista, hasta llegar a nuestros días.

Y por supuesto, condimentamos el menú con una serie de reflexiones sobre el presente, se analiza el aragonesismo actual, el papel de Aragón como Comunidad Autónoma, los agravios comparativos, el mundo rural, las lenguas, los movimientos en defensa de la tierra, el nacionalismo español, el independentismo aragonés, las relaciones con Cataluña y mucho más.

Daniel Lerín Cristóbal (1978) es escritor, divulgador e investigador, con diversos trabajos centrados en cultura, memoria e identidad en Aragón. Licenciado en Humanidades. Trabaja como profesor de Geografía e Historia en Educación Secundaria.

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Presentación en Teruel de “Identidad e historia”

Tras unos meses de distribución y venta, podemos decir que la primera edición del ensayo “Identidad e historia. Aragón como construcción nacional”, está agotada.

Por eso, hemos realizado una segunda edición, con la que ampliaremos puntos de venta y completaremos presentaciones en distintas localidades.

Y seguimos con las presentaciones. El viernes 29 de noviembre, el autor (Daniel Lerín), presentará este libro en Teruel, en el CSA A Ixena, a partir de las 19 horas. 

¿De qué va este ensayo?

De la misma forma, podéis adquirirlo a través de nuestro contacto (subarbre@gmail.com), o en las siguientes librerías (Anónima, en Uesca; La Pantera Rossa, en Zaragoza). El precio es de 15 euros más gastos de envío (3 euros).

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Presentación del ensayo “Identidad e Historia. Aragón como construcción nacional”

El jueves 27 de junio, a partir de las 19:30 horas, en el Centro de Historias de Zaragoza, se realizará la presentación del libro Identidad e Historia. Aragón como construcción nacional, a cargo del autor Daniel Lerín Cristóbal.

Esta obra es publicada por Subarbre, una red alternativa de investigación, creación y análisis sobre Aragón desde una perspectiva antagonista, que fue creada en 2014.

El libro es un ensayo, trabajado por el autor durante casi dos décadas. Un repaso provocador y alternativo, un retrato fresco, que invita a pensar y repensar sobre muchas de las claves y los debates que se dan actualmente en Aragón. Antropología, historia, cultura, sociología, economía o política, se dan la mano en esta extensa obra escrita con cariño y dedicación, para divulgar y conocer.

Identidad e historia nos transportará al Aragón medieval, la organización del reino a través de sus fueros, el poder compartido con el monarca, los antagonismos con, la vecindad con Occitania. Y por supuesto la llegada de los Trastamara, las reacciones del fuerismo, la lenta desnacionalización aragonesa y la aculturación castellana, hasta llegar a los Decretos de Nueva Planta. Un viaje que explica la creación del Estado-nación español, las provincias, el baturrismo, el surgimiento de los movimientos nacionalistas, el Consejo de Aragón y la represión franquista, hasta llegar a nuestros días.

Y por supuesto, condimentamos el menú con una serie de reflexiones sobre el presente, se analiza el aragonesismo actual, el papel de Aragón como Comunidad Autónoma, los agravios comparativos, el mundo rural, las lenguas, los movimientos en defensa de la tierra, el nacionalismo español, el independentismo aragonés, las relaciones con Cataluña y mucho más.

En palabras del autor, se “trata de una obra que no dejará a nadie indiferente. Una forma alternativa de interpretar la historia de Aragón y la generación de identidad a nivel colectivo”. El libro presenta un prólogo de Juan Carllos Bueno Chueca, escritor y colaborador de Subarbre.

Daniel Lerín Cristóbal (1978) es escritor, divulgador e investigador, con diversos trabajos centrados en cultura, memoria e identidad en Aragón. Licenciado en Humanidades. Trabaja como profesor de Geografía e Historia en Educación Secundaria.

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Presentamos el libro Identidad e historia. Aragón como construcción nacional

En estos tiempos díficiles y cambiantes, desde la la red Subarbre os presentamos una obra que no dejará a nadie indiferente. ¿Qué historia de Aragón te han contado? ¿Existe otra forma de ver el pasado, con sus luces y sombras? ¿Cómo nos identificamos a nivel colectivo?

Daniel Lerín nos aporta su ensayo Identidad e historia. Aragón como construcción nacional. Un repaso provocador y alternativo, un retrato fresco, que invita a pensar y repensar sobre muchas de las claves y los debates que se dan actualmente en este pequeño país. Antropología, historia, cultura, sociología, economía, se dan la mano en esta extensa obra escrita con cariño y dedicación, para divulgar y conocer.

Páginas que nos transportarán al Aragón medieval, la organización del país a través de sus fueros, el poder compartido con el monarca, los antagonismos, la vecindad con Occitania. Y por supuesto la llegada de los Trastamara, las reacciones del fuerismo, la lenta desnacionalización aragonesa y la aculturación castellana, hasta llegar a los Decretos de Nueva Planta. Un viaje que explica la creación del Estado-nación español, las provincias, el baturrismo, el surgimiento de los movimientos nacionalistas, el Consejo de Aragón y la represión franquista, hasta llegar a nuestros días.

Y por supuesto, condimentamos el menú con una serie de reflexiones sobre el presente, se analiza el aragonesismo actual, el papel de Aragón como Comunidad Autónoma, los agravios comparativos, el mundo rural, las lenguas, el nacionalismo español, el independentismo aragonés, las relaciones con Cataluña y mucho más.

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Sobre fatos y cheposos: ¿qué hay de nuevo, viejo?

Daniel Lerín Cristóbal / @Danilerin

El humorista catalán Berto actuó en Uesca en noviembre del 2008 en el recién estrenado Palacio de Congresos, durante un momento de su actuación se arrancó con un “¡vaya puta mierda, la Expo de Zaragoza”, añadiendo como justificación que se lo habían sugerido, ya que si quería ganarse al público oscense lo mejor era meterse con los de Zaragoza (“La rivalidad entre cheposos y fatos”, El Periódico de Aragón, 18/11/08). Las risas, los aplausos y las rivalidades graciosas nos traen a colación un interesante tema de debate para los naturales (y visitantes) de ambos municipios aragoneses.

Resulta complicado discernir como esos setenta y dos kilómetros que separan las ciudades de Uesca y Zaragoza han generado una rivalidad de carácter histórico, social e identitario. En este breve artículo trataremos de pautar este tribalismo a la aragonesa, entre sus dos ciudades más grandes. Advertiremos que este tema de las rivalidades entre ciudades no es algo exclusivo de Aragón, ya que en toda la geografía peninsular encontramos ejemplos más que elocuentes: Uviéu y Xixón, Murcia y Cartagena, A Coruña y Vigo, Bilbao y Donostia, Jerez de la Frontera y Cádiz…, y por supuesto en el ámbito europeo (Liverpool y Manchester, Milán y Turín, París y Marsella, o Atenas y Salónica) y global (Toronto y Montreal, Sao Paulo y Rio de Janeiro, o Los Angeles y San Francisco). Por ilustrar un poco.

La ciudad grande y su casuística, su particular modo de ser/estar respecto al espacio que la rodea, que en el caso aragonés ha generado relaciones de sometimiento administrativo, alejando muchas veces la realidad de Zaragoza y la del resto de Aragón. Uesca es la segunda ciudad en tamaño, pero la diferencia poblacional ha generado ese pasotismo -o indiferencia- hacia lo más pequeño desde la gran ciudad. Esta realidad se complementa con el sociocentrismo (o nosocentrismo), término acuñado por Julio Caro Baroja, que expresa un sentimiento de que lo nuestro es mil veces mejor que lo de al lado. Da igual el tamaño o el elemento que defina a ese sitio. Cada cual ve lo suyo como lo mejor.

Datos, historia e historias

                                                                                   Goya era un visionario de los localismos

Podemos empezar valorando las disfunciones sociodemográficas que se han ido desarrollando entre las dos ciudades. La mayoría de las divergencias (diferencias) de tipo sociodemográfico se dieron desde finales del siglo XIX. En este momento, se produce el despegue masivo de la capital de Aragón con respecto al resto de ciudades (municipios) más poblados. A mitad de los setenta se publicó un libro muy curioso titulado Zaragoza contra Aragón, donde se exponía una teoría del desarrollo que proclamaba el despoblamiento aragonés en favor de Zaragoza, la cual “succiona” a todo el territorio hasta convertirse en un gigantesco monstruo. Y ya en una segunda fase, la capital desarrollaría el espacio succionado (Gaviria y Grillo, Zaragoza contra Aragón, 1974, p. 301). En este artículo no toca hablar de ordenación territorial o desvertebración, pero ya constatamos como esa tesis no se ha cumplido.

En 2017, Uesca tenía censados 52.223 habitantes, aproximadamente un 300% más de población que en el año 1900 (13.600 entonces). El sector servicios es el pilar de la economía oscense, generando más de la mitad de su Producto Interior Bruto. La renta bruta per cápita asciende a 18.576 euros (2014), con una participación estimada sobre la renta disponible en Aragón del 4,80%. Las cifras de paro señalan un 10% global y un 21% juvenil.

 En Zaragoza vive más de la mitad de la población aragonesa (661.108 habitantes). La renta bruta per cápita asciende a 17.153 euros (algo lejos de la oscense), pero en total representa el 56% de la renta aragonesa. El paro marca un 11,7% y el juvenil asciende a un 18%. En esta exposición somera no se observan grandes diferencias, salvo la relativa al volumen poblacional.

Siempre se ha hablado de inversiones, del agravio comparativo, entre la capital aragonesa y el resto del territorio. En 2011, Zaragoza recibía del ejecutivo autonómico 10,87 euros por habitante (“Zaragoza es la ciudad que menos dinero recibe de su comunidad”, El Periódico de Aragón, 09/04/11), cantidad muy alejada de los 32,81 euros por persona que recibía Uesca por los servicios que prestaba por esas fechas. El caso es que la capital aragonesa está infradotada financieramente y este es un debate eterno, dada la compleja estructura demográfica y municipal de Aragón, pero que demuestra como algunas percepciones desde el resto de municipios no se justifican. Zaragoza tiene unas 45.000 personas que por motivos de trabajo o de estudios residen en ella sin estar empadronadas. El racionalizar la rivalidad en función de estos parámetros es un terreno, sin duda, pantanoso.

La ciudad de Zaragoza ha crecido con respecto a Aragón de forma monstruosa y desproporcionada en los últimos tiempos. Esta macrocefalia es propia de zonas subdesarrolladas, donde la metrópolis se beneficia de circuitos económicos exteriores, que dejan al margen al resto del territorio. A finales del siglo XV, la población de Zaragoza representaba el 7,7% de la población aragonesa, siendo cuatro veces mayor que la de Calatayub, por entonces la segunda ciudad del viejo reino. En la segunda mitad del XIX, con una industrialización incipiente, se produce el despegue zaragozano (10,8% de la población aragonesa en 1900), que para 1950 su volumen demográfico era doce veces mayor que el de Uesca. El Polo de Desarrollo Industrial abre la macrocefalia de forma definitiva, con lo que en la década de los ochenta la población de Zaragoza representa el 50% de la aragonesa. De esta forma Uesca y el resto de municipios se van empequeñeciendo respecto al gigante zaragozano, en lo demográfico, en lo económico, en rentas, ahorro privado e inversiones estatales. Y todo esto también tiene consecuencias en lo sociológico, en la construcción colectiva del espacio identitario.

También tenemos algunas pinceladas en cuestiones histórico-institucionales. Aquí entrarían aspectos relacionados con agravios históricos que poco tienen que ver con lo expuesto hasta el momento. Desde el siglo XII, la ciudad de Zaragoza disfrutaba del Privilegio de los Veinte, el cual autorizaba a sus pobladores a ejercer la justicia privada, destruyendo casas y posesiones tanto dentro como fuera de su ámbito de poder. Esto generó muchos desagravios durante toda la época feudal, era una concesión de Alfonso I, y pudo ser la base de esa rivalidad más objetiva respecto a Uesca. En todo caso, lo dejamos como reflexión. El conflicto más importante y que ha ido pululando hasta nuestros días es el tema de los estudios universitarios. No mencionaremos la institución sertoriana de época romana, pero ya desde 1354 Uesca se convierte en ciudad universitaria, a pesar de la oposición de Lérida -ambas entrarán en una guerra de guerrillas en la que no se reconocen títulos ni grados-. A finales del siglo XVI hubo conflictos jurídicos con los municipios de Zaragoza y Uncastillo, ya que estos pretendían tener estudios generales. Zaragoza funda su universidad en 1542 y la decadencia oscense será lenta pero irreversible, hasta el siglo XIX cuando se suprime la universidad oscense en 1845, la cual pasa a convertirse en el Instituto de Bachillerato Ramón y Cajal.

El espíritu universitario oscense se recupera en los años setenta a través del Colegio Universitario, que será la base del Campus actual. En 1988, Uesca luchaba por tener los estudios de INEF -la actual Ciencias de la Salud y del Deporte-. Determinados grupos de presión zaragozanos intentaron bloquear este proyecto, a pesar de que el Gobierno aragonés lo avalaba. La Universidad de Zaragoza remitió un informe a Madrid en el que se señalaban varias ubicaciones del INEF, todas ellas cercanas a la capital aragonesa. La trifulca estaba preparada, con un papel extraño por parte del rector, Vicente Camarena. Al final, INEF se instaló en Uesca. Un año después, el Colegio Universitario de Uesca quedó definitivamente integrado en la Universidad de Zaragoza. Una historia más para alimentar el agravio, en este caso hacia la todopoderosa Zaragoza, la cual engulle como si fuera una ciudad-Estado. El boomerang ya había partido en esta ocasión.

Y llegó el deporte… ¡qué miedo me da!

                                                                                        El derbi, una imagen histórica

El análisis del deporte nos ofrece una visión diferente de esta rivalidad, una interpretación cercana a la Antropología. Ya lo dijo el escritor canadiense Paul Auster: “Europa encontró en el fútbol la manera de odiarse sin destrozarse”, en clara alusión a las rivalidades futboleras (y por extensión deportivas).

El idilio Uesca-Zaragoza ya se fraguó en la década de los ochenta y noventa con una serie histórica de enfrentamientos entre los equipos de baloncesto de ambas ciudades. Desde 1987 hasta 1996, fatos y cheposos compartieron gradas y piques en la máxima categoría del baloncesto. Era la época dorada de este deporte, con la marea blanquiverde oscense y la rojilla de Zaragoza, y jugadores míticos como Brian Jackson, Granger Hall, Kevin McGee o los hermanos Arcega. En lo deportivo, el Club Baloncesto Zaragoza era un club potente, que se codeaba con los mejores del momento, ganando dos Copas del Rey y siendo subcampeón europeo de la Recopa. El Club Baloncesto Peñas ascendió a la Liga ACB en la temporada 1983-84, generando una impresionante pasión por el baloncesto en la ciudad altoaragonesa, la cual disfrutó más de una década de la élite en este deporte. Los derbis entre ambos equipos fueron muy especiales, con ese ambiente tan ensordecedor que se creaba en el oscense Pabellón del Parque. En el balance de partidos, casi siempre ganó el equipo zaragozano, exceptuando dos partidos en los que el derbi cayó del lado oscense. Para el recuerdo, una eliminatoria del play-off por el título en la temporada 1990-91, con un segundo partido apasionante disputado en Uesca, llevándose la contienda el equipo rojillo por un apretado 91-92, tras una prórroga. En 1996 ambos clubes tuvieron un final trágico, el CB Zaragoza desaparecía por problemas económicos y el CB Peñas vendía su plaza de ACB a un equipo de Fuenlabrada.

El balonmano dejó en los últimos años una serie de derbis entre el Balonmano Uesca y el Balonmano Aragón. Desde el 2011 se enfrentaron en una serie de partidos de primer nivel, ya que se disputaban en la máxima categoría estatal (Liga ASOBAL). De entre todos los enfrentamientos destacamos el de la temporada 2012-2013, la victoria de los oscenses en el Príncipe Felipe (24-29, para los curiosos) supuso el sorpasso en la hegemonía del balonmano aragonés. A partir de ese momento, la decadencia del equipo zaragozano ha sido inexorable, sus problemas económicos lo han abocado a la desaparición en mitad de la temporada 2015-2016. Más allá de esto, aquel 20 de octubre de 2012 la afición oscense pudo entonar el “¡Eo, eo, eo, esto es un chorreo!” (Diario del Altoaragón, 21/10/12). Una victoria sonada ante un equipo que había llegado a disputar finales europeas.

En fútbol, esa rivalidad al máximo nivel no se produjo hasta el año 2008. Y eso que ya hubo enfrentamientos anteriores entre el Real Zaragoza y la Sociedad Deportiva Uesca -con otras denominaciones también-. A finales de los cuarenta, se enfrentaron en Tercera División, y en la década de los cincuenta coincidieron una temporada en Segunda. Entre finales de los setenta y mediados de los ochenta, la Copa del Rey trajo dos eliminatorias más. En esos ocho partidos, tres victorias blanquillas, cuatro empates y una victoria azulgrana. Eran otros tiempos, con un Real Zaragoza asentado en Primera División, con sus Copas del Rey, Recopas, presupuestos ostentosos, peñas por todo Aragón y una masa social acorde con la entidad de la ciudad. Y el Uesca, fundado en 1960, con un largo periplo en Segunda B y Tercera División, escasa tradición de peñas deportivas y una realidad socioeconómica proporcional a una ciudad de 50.000 habitantes. Este es el punto de partida en 2008, una foto fija, cuyo relato vamos a desgranar a continuación, ya que todo fluye y nada permanece inmutable. Y la rivalidad fato-cheposa ha dado para mucho.

Dicen que el fútbol es la cosa más importante de todo lo que en la vida no es importante. En las relaciones Uesca-Zaragoza nos ha abierto un campo de anécdotas, curiosidades y percepciones que pasamos a relatar. ¿Hay muchos aficionados al Real Zaragoza en Uesca? Los hay, como las “meigas”, ni muchos ni pocos. Lo cierto es que los oscenses que siguen el fútbol, no suelen tener mucha simpatía por este equipo: la lógica de la rivalidad impera y en este deporte aún más. Pero de forma natural siempre ha habido zaragocistas, hasta una peña que acoge a sus aficionados. ¿Hay seguidores del Uesca en Zaragoza? También los habrá, lógicamente. Al fin y al cabo, sólo hay media hora larga en coche entre una ciudad y otra.

El 6 de diciembre de 2008, los dos equipos de fútbol volvieron a verse las caras, 57 años después, en la Segunda División. En un ambiente de gala, el estadio zaragozano de La Romareda asistió a la escenificación de la tragicomedia perfecta. Los medios de comunicación lo titularon “La fiesta del fútbol aragonés”. En la grada, cerca de cinco mil aficionados del Uesca asistieron a un partido muy igualado que terminó en empate a dos. El 9 de mayo de 2009 se jugaría el partido de vuelta, un partidazo de altura que ganó el Zaragoza (0 a 1) tras un solitario gol de la que era la perla de su cantera -Ander Herrera-. El Alcoraz tuvo un llenazo histórico, a pesar de la lluvia que cayó durante el encuentro. Fue un choque intenso, en el que los medios de comunicación zaragozanos trataban de suavizar la rivalidad, infravalorando lo histórico-deportivo y enfocando la tensión hacia “una cierta animadversión” social (A. Hernández: “Un derbi de andar por casa”, El Periódico de Aragón, 10/05/09). En Uesca hubo rumorología relacionada con los ocho exzaragocistas que alineó en el once titular su equipo; lo que desencandenó sospechas sobre un derbi pactado. La crítica objetiva vino con el tratamiento que dieron al partido los comentaristas de Aragón Televisión, todo un despropósito, ya que no ocultaron su parcialidad hacia el equipo blanquillo (Javier García Antón: “Retransmisión en tono local”, Diario del AltoAragón, 10/05/09); una discriminación que en Uesca no sentó nada bien, y muy parecida a la que sienten otros cuando su equipo se enfrenta al Real Madrid. Ese victimismo paternalista rodeó todo lo deportivo, atufando la normalidad de una fiesta del fútbol aragonés… El caso es que el Derbi se escribía con mayúsculas, Ander Herrera declaraba en una entrevista que “los insultos sólo me motivaron más” (Sport. Equipo, 11/05/09).

Meses antes, ya había opiniones desde Uesca que describían el descenso del Zaragoza con una sensación entre agria y dulce, justificando esa doble realidad aragonesa, agitando las banderas de la eterna sospecha: la macrociudad de Zaragoza y el resto de Aragón (Guillermo Ortega: “Que no baje el Zaragoza”, Heraldo de Aragón, 21/04/08). La rivalidad eclosionó en el plano institucional, en ese 2008, el Zaragoza rescata a última hora al entrenador del Uesca, Manolo Villanova; el club blanquillo estaba peleando por no descender a Segunda División, y decide colocar en su banquillo al señor Villanova -contractualmente vinculado al equipo zaragozano pero dirigiendo a la SD Uesca-. El asunto encrespó los ánimos ya que el club azulgrana estaba peleando por subir a Segunda División. El karma hizo justicia, y tras una temporada nefasta, el Real Zaragoza descendía a la categoría de plata. La estrambótica gestión del antiguo propietario del Zaragoza, Agapito Iglesias, repercutió en los vecinos oscenses y en la imagen de confraternización que se pretendía entre ambos clubes: jugadores de la cantera zaragozana que no son cedidos en extrañas circunstancias, el caso del portero Toni Doblas, el arreglo del Alcoraz por parte de la empresa del citado Agapito, incumplimiento de un convenio económico por parte del equipo blanquillo, quejas por los precios de las entradas en los partidos, sospechas de componenda en el derbi de la temporada 2008-2009 -con un Zaragoza que necesitaba los puntos para ascender-, justificaciones extrañas de las directivas. Una narrativa de chanchullos que amplificaba la rivalidad. En esta línea, el Gobierno de Aragón no ayudó en las relaciones: en otoño de 2008, la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión aprobaba unos patrocinios deportivos en los que el Zaragoza percibiría doce veces más que el Uesca (“El Real Zaragoza recibe de Aragón TV casi doce veces más que el Huesca”, Heraldo de Aragón, 18/10/08); un agravio injustificado ya que se trataba de dinero público, aunque otros clubs de élite también recibieron el mismo trato. Pero eran deportes minoritarios. De hecho se llegó a rizar el rizo en el Memorial Carlos Lapetra del 2010, en un año en el que aparecían como invitados el Uesca y el Teruel; el club azulgrana mostró su malestar por haber tenido que hacer frente a los gastos de desplazamiento y a la cena posterior al torneo. Cada parte decía una cosa, y todo quedaba en una nebulosa hipócrita, digna de revista del corazón. Todo iba a peor, parecía que había necesidad de enfrentar, dividir, algo muy característico del fútbol como fenómeno socio-cultural. Pero todo esto no es más que narración, la construcción discursiva de las relaciones Uesca-Zaragoza, asociando ciertos rasgos, mitos y estereotipos. El primer derbi, el de diciembre de 2008, fue un “día 9, de San Lorenzo”, para la mayor parte de los aficionados oscenses que acudieron a La Romareda, ya que era gente que sólo había visto al Uesca en Tercera División o Segunda B, y al Zaragoza bien posicionado en Primera División, además de los títulos que iba ganando. Esa era la realidad oscense, más propia de un día de fiesta mayor en el que ensalzar la patria local y el ser de Uesca. Y luego está lo circunstancial, ese paternalismo tutorizante que se exhibió desde 2008 en los medios y público de Zaragoza, ante un Uesca muy majete, que jugaba bien al fútbol pero “nosotros somos nosotros”, tipo al mansplaining que muchos hombres aplican sobre las mujeres, o el insultante desprecio de aficionados del Barcelona o del Madrid hacia el resto de equipos. Esas ganas de rivalidad, de provocar, también tuvieron su antagonismo en Uesca, donde el exjugador azulgrana Cuco Lanau desgranaba un artículo en el que legitimaba y provocaba esa animadversión futura, aludiendo al miedo, la moral, la educación, la valentía; unos intangibles maniqueos que al final suenan ridículos cuando escribimos sobre deporte (en “Viva el fútbol”, Diario del AltoAragón, 07/12/08). Otra cosa es la gestión deportiva, que ha ido igualando a ambos clubes y eso requiere de un tiempo de aclimatación por parte de los que siempre han estado por encima.

Tras esa temporada 2008-2009, el Zaragoza asciende a Primera. El Uesca se mantiene en la categoría de plata hasta que baja a Segunda B en 2013. Una curiosa coincidencia ya que el equipo blanquillo desciende otra vez a Segunda ese mismo año. El conjunto altoaragonés sube en dos temporadas, con lo que siete años después se volvían a ver las caras en Segunda División, un partido que llegaba en enero en plena vorágine navideña, con un Zaragoza siempre necesitado de puntos y un Uesca relativamente calmado; un choque que se desarrolló algo tumultuoso en los detalles, dejando varias imágenes para el recuerdo cortoplacista (sobreactuación de Camacho, agresión de Ángel sobre Carlos David, protestas varias, expulsiones y un carrusel de goles y emoción), un empate a 3. ¿Qué más queremos? Las lecturas del partido fueron diversas, propias de un partido con mucho jugo. Eso sí, los 2.500 seguidores oscenses celebraron el empate con gran alegría. Y en la segunda vuelta de la competición, se produce el cuarto derby de la era actual, con un empate a uno en El Alcoraz, que reprodujo un guión similar en cuanto a juego y tensión; en este caso, a dos jornadas del final de la liga, el Uesca buscaba certificar la permanencia y el Zaragoza quería entrar en las eliminatorias de ascenso a Primera. Como siempre, la prensa se encarga de aderezar lo sucedido, “un golazo de Samu abre las puertas del cielo”, o “la S.D. Uesca, “heroica y dos veces invicta” ante el Zaragoza”, aludiendo a que el equipo azulgrana había conseguido empatar en inferioridad numérica (Diario del AltoAragón, 27/05/16). En la temporada siguiente, la 2016-2017, vuelven a enfrentarse, pero esta vez toca en la tercera jornada, recién iniciado septiembre, con mucho calor y sin grandes retos aún sobre el cesped. Gana el Zaragoza 1 a 0, en un partido espeso, resuelto a falta de tres minutos para el final. Quizá el derby menos atropellado, en comparación con los otros. Incluso la grada participa menos: seiscientos aficionados oscenses bajan a La Romareda, una cifra menor a la de otras ocasiones. En los días previos al derbi de febrero, Agustín Lasaosa -presidente del Uesca- realizó unas declaraciones en las que defendía que “el 70% del uesca y el 30% del Real Zaragoza competiría por ser campeón” (El Periódico de Aragón, 01/02/17), en alusión a las gestiones deportivas de ambos clubes. Unas semanas antes, ya hubo algún dardo envenenado respecto al fichaje de Jesús Valentín por el Zaragoza, como siempre las formas fallaban, aunque conviene recordar que el fútbol profesional se mueve por intereses económicos. En febrero de 2017 se disputó en El Alcoraz el derbi de la segunda vuelta, con los azulgranas por delante en la clasificación, con un punto de ventaja sobre el conjunto zaragocista. La ilusión embargaba a la afición oscense, ya que se podía afirmar que la igualdad era máxima, incluso el favoritismo basculaba hacia el conjunto altoaragonés. El sábado del partido la ciudad de Uesca sufrió una lluvia constante que dejaba el campo casi impracticable, de hecho se especuló con suspender el encuentro pero al final se terminó jugando tras presiones de la Liga. Y ganó el Zaragoza (2 a 3), en un partido eléctrico, con todos los goles en el segundo tiempo, con un juego espeso, adelantándose el Uesca pero remontando de forma increíble el conjunto blanquillo. Otro derbi raro, con alusiones periodísticas a la maldición de los azulgranas, que no logran vencer a sus vecinos del Ebro. Y reacción desde la capital aragonesa, pensando que esta victoria significaría una remontada en la clasificación que no llegó a producirse.

El resto del relato se cuenta fácil. En esta campaña 2016-2017, la SD Uesca ha rozado el ascenso a Primera División, clasificándose para el play-off tras quedar en cuarta posición. El Zaragoza quedaba relegado a jugar por no bajar a Segunda B. En este cruce de caminos, el Uesca se sitúa como primer equipo aragonés por primera vez en toda su historia. Todo ello aderezado con el episodio de Lalo Arantegui, director deportivo del Uesca que es contratado por el Zaragoza para la temporada siguiente. Otra más, para cavar el idilio de indiferencias y malas formas que ha caracterizado todo este carnaval bufonesco llamado deporte rey. El final de temporada ha dado para mucho en las redes sociales, con memes, chistes y provocaciones. La temporada 2017-2018 fue mágica para el conjunto altoaragonés; para empezar, en el séptimo derbi de la era actual lograrían su primera victoria ante el Zaragoza con un contundente 3 a 1, un lunes 6 de noviembre en El Alcoraz. Una victoria que consolidaba al equipo oscense en la segunda plaza de la clasificación, dejando al Zaragoza en la parte media-baja de la tabla, todo un baño deportivo que confirmaba un sorpasso largamente anunciado: baño, doloroso, sublime, losa abatida, etc. En la segunda vuelta, un enfrentamiento de dinámicas y necesidades, La Romareda abarrotada, y dos equipos luchando por subir a Primera, para vivir una victoria ajustada del equipo del león (1 a 0), en un encuentro muy táctico. Un espejismo de tres puntos en la clasificación, a falta de ocho jornadas. El 21 de mayo, el Uesca vence en Lugo por 0 a 2, confirmando de forma matemática su ascenso a falta de dos jornadas. Un hito histórico para la ciudad y su imaginario colectivo; el Real Zaragoza cae con el Numancia en los playoffs…, de esta forma la SD Uesca jugará en la máxima categoría, quedando el zaragocismo sumido en sus propias frustraciones y envidias. Pero ya conviene ir cerrando el asunto fútbol en esta rivalidad fato-cheposa.

Alejandro Quiroga (Goles y banderas. Fútbol e identidades nacionales en España, 2014) expone y argumenta sobre la fuerza del fútbol en la creación de las identidades nacionales, tanto estatales como subestatales. De hecho, el ciclo exitoso de la selección española ha sido reinterpretado con la idea-fuerza del vigor de una generación de deportistas, jóvenes, preparados y desinhibidos. Se trata de un proceso de construcción muy poderoso, por la importancia que se le da en las sociedades del siglo XXI al deporte. Un juego de imágenes, que para nuestro caso Uesca-Zaragoza, sirve de tabla de comprobación, de agitación de banderas locales, que generan, refuerzan y cohesionan a comunidades cercanas en el tiempo y en el espacio.

Conclusión paródica y precipitada

Tras escribir esta serie de párrafos algo inconexos, alguno habrá con deseo de encontrar conclusiones sobre la rivalidad entre Uesca y Zaragoza. Realmente no las hay, ya que las percepciones, sociales o culturales, son subjetivamente construidas, y por lo tanto, no se trata de demostrar nada, ni a favor ni en contra. La rivalidad está ahí, en una eterna mezcla de factores, muchos de ellos, universales, tal y como hemos ido comprobando.

                                                                           La distancia y la equidistancia de una rivalidad

La mentalidad aragonesa tiene una característica muy peculiar, el humor, somarda, ácido, autoparódico. El grupo zaragozano “Los Gandules” lo representa como pocos, ya que sus actuaciones musicales tienen ese toque provocador y gamberro. Cuando actúan en Uesca, juegan con la rivalidad, exorcizando los motes cheposo/fato y tratando de legitimar esa retranca tan aragonesa: “¡Hala, que los de Zaragoza tenéis una ermita al lado de una acequia!” -en referencia al Pilar y al Ebro-, les comentaron en una actuación (Clara Asín: “[Entrevista a Los Gandules], Diario del AltoAragón, 09/08/12). Ellos, reclaman la parrilla de oro, como forma de replantear que al fin y al cabo, el continuum identitario aragonés sigue su curso, con lo somarda por bandera.

Por eso en densidades urbanas como la zaragozana es complicado que entiendan con afecto (irónico) el cántico “Es cheposo el que no bote, es, es”, o la ridiculización de la Virgen del Pilar -asunto común el de satirizar a la virgen o al santo del pueblo vecino-. No hay líneas rojas, y el pez gordo cree que no sufre amenaza, hasta entrar en el terreno de la violencia simbólica. Estos piques dejan imágenes deliciosas, como los adoquines que se atragantan en las gargantas oscenses, esos supuestos tractores que aparcan los fatos al venir a Zaragoza, o las risas por el eterno olor a col que se respira justo antes de entrar a Zaragoza por la autovía que conecta con Uesca.

En 1960, el urbanista Kevin Lynch publica La imagen de la ciudad, una obra fundamental para entender los planteamientos de la denominada Geografía de la Percepción. En ella se trabajan elementos particulares del paisaje urbano por medio de conceptos como sendas, bordes, distritos, hitos y nodos. La clave de estos mapas mentales reside en que reproducen las visiones personales que tiene la gente sobre la ciudad. Las geografías individuales nos muestran preferencias, rechazos y atracciones muy peculiares. Si realizáramos un estudio cruzado en esta línea sobre Huesca y Zaragoza, en la que cada entrevistado trabajara sobre los elementos de la ciudad “rival” nos sorprendería el alto grado de tópicos y desconocimiento. A pesar de los 72 kilómetros. Ya lo expuso Owen Jones en Chavs, basta coger una parte por el todo, mezclarlo con ejemplos extremos y poco representativos, y ya tenemos un cocktail de clichés para lanzar a la opinión pública. De la gran ciudad a la tranquila urbe de tamaño medio. El trono del Pirineo o el corazón del valle del Ebro. Aragón como país volátil, que se escapa de las manos. Dos ciudades muy antiguas, que se complementan, y que seguirán haciéndolo, labrando su rivalidad en las pequeñas cosas de la vida.